Jamás imaginó Luis Aguiar encontrarse en esta encrucijada. Su pasado lo condiciona y algunas declaraciones de sus excompañeros le agregaron más presión a la situación.
Jamás imaginó Luis Aguiar encontrarse en esta encrucijada. Su pasado lo condiciona y algunas declaraciones de sus excompañeros le agregaron más presión a la situación.
En los últimos tiempos los jugadores suelen pedir disculpas cuando anotan un gol a su antiguo equipo. Pasó con Ruben Sosa en Jardines ante Danubio, con el Lolo cuando defendió a Fénix frente a Peñarol, y lo mismo hizo el extricolor Richard Porta. El gesto más común es juntar las palmas de las manos y levantarlas por encima de la cabeza.
Entonces la duda se plantea: ¿qué hará Luis Aguiar en caso de anotar un gol en el clásico de esta noche? ¿Lo gritará o se mantendrá en silencio?
Es difícil adivinar el pensamiento del jugador porque no hizo declaraciones desde que llegó a tiendas tricolores. Ni siquiera se hizo la tradicional presentación a la que Nacional convoca cuando contrata a un jugador.
Está claro que si Aguiar no grita el gol la hinchada de Nacional lo va a mirar con desconfianza. Gritarlo significará sacarse una mochila de encima, ganarse el afecto de los tricolores y lograr el odio definitivo de los hinchas aurinegros.
Es factible que el Canario no sea bien recibido por los hinchas de Peñarol esta noche en el Centenario. Y hasta es probable que lo silben cada vez que toque la pelota, como ya ha sucedido en otros casos similares.
No hay dudas de que esta noche Aguiar pondrá a prueba su personalidad.