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Gonzalo Passos es profesor y tiene 36 años

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Absuelto por Operación Océano: "Sabía que no tenían pruebas, pero lo peor es la condena social"

El profesor Gonzalo Passos fue imputado por promesa de retribución a la principal víctima sin haber declarado nunca; contó como vivió los dos años y dos días de proceso y lamentó que la fiscal los "enchastrara a todos por igual"

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02 de julio de 2022 a las 05:03

Por Paula Ojeda y Natalia Roba

Gonzalo Passos (36) no estuvo preso, pero sin declarar nunca ante la fiscalía o la Justicia fue imputado como uno de los victimarios de Operación Océano. Cerca de las 8 de la mañana del 1 de junio de 2020, cuando se disponía a dar clase por Zoom, oficiales de Interpol tocaron a su puerta y gentilmente le dijeron que estaba detenido y que debía entregarles su celular y su computadora. Esa misma tarde la fiscal de Delitos Sexuales Darviña Viera lo llevó a audiencia y la Justicia lo imputó por reiterados delitos de retribución o promesa de retribución a personas menores de edad para que ejecuten actos sexuales o eróticos. Con el paso de los meses, su abogado Rodrigo García se desayunó de que la fiscalía pretendía imputarle cinco o seis delitos más, entre ellos violación. 

Dos años y dos días después, fue absuelto. Contabilizó cada día de este proceso que le costó muy caro. Se desempeñaba como profesor de inglés, informática y diseño gráfico en liceos y universidades, cargos que debió abandonar ese mismo 1 de junio y que no recuperó. La "condena social" le hace creer que es difícil que pueda volver a ejercer la docencia, dijo a El Observador en una entrevista que concedió junto a su defensor.

Cuando Passos llegó ese día a las oficinas de Interpol, donde estuvo detenido, se sentó en un banco de madera junto a otros hombres. Nunca los había visto ni entendía por qué estaban ahí. 

“Yo había escuchado sobre la operación por la tele. Subo en el ascensor con otro abogado y me dice que venía por la Operación Océano y yo le dije que yo no, que mi cliente no tenía nada que ver. Él me decía que sí. Llego, me advierten que sí y a los pocos minutos llega Viera. Nunca había tenido un caso con ella. Le pregunto si le iba a tomar declaración (a Passos) y me dice que no, que iba a pedir la formalización ese mismo día”, contó García.

“Viene Rodrigo al mediodía y me dice: ¿conocés a tal persona? Era la principal presunta víctima y le dije que sí. Me preguntó si tenía chats con ella y le dije que sí. Eran charlas totalmente respetuosas que podía tener con cualquier otro amigo. Yo le dije a Rodrigo que ahí no había nada”, relató Passos. “La narrativa hasta ese momento era que era una red de trata de blancas vinculado a la política”, recordó. 

¿Nadie te interrogó ni te dijo nada?
García: Fiscalía decide formalizar sin interrogar.
Passos: En más de dos años no tienen ningún testimonio mío, no tienen mi palabra. Yo en las audiencias no hablé.

Ambos coincidieron en que percibieron cierta "animosidad" de la fiscalía. En esa audiencia de formalización pidieron un plazo de 48 o al menos 24 horas para renunciar a los colegios dónde trabajaba (las medidas judiciales le impedían seguir trabajando en centros educativos en contacto con adolescentes), para que sus empleadores no se enteraran de lo sucedido a través de un oficio judicial.  “Las respuestas de fiscalía fueron dos: que ellas se iban a encargar personalmente de que los colegios conocieran la formalización. Y la doctora Viera me dijo que las renuncias debían ser aceptadas por los colegios”, recordó García. 

El abogado Rodrigo García, defensor de Passos



¿Tu vínculo con la principal víctima cuál era?
Era un vínculo de amistad. Nos conocimos por Tinder que es una aplicación para mayores de 18. Nos vimos, salimos, fuimos a comer, al cine. Es una persona que conmigo siempre se portó bárbaro. Era muy reservada. Ahora, teniendo el diario del lunes, lo entiendo. Hablaba lo poquito y lo necesario. Nunca en nuestras charlas se habla de promesa de remuneración ni nada. Incluso ella en el primer testimonio dice que conmigo no hubo ningún intercambio, que habíamos salido un par de veces y ya..

¿Ella en Tinder con qué edad se presentaba? 
18 o 19. Decía su nombre verdadero y al lado la edad. Las fotos eran de ella.

¿Y solo saliste un par de veces?
Sí, pero no era nada clandestino. Fuimos al Hard Rock Café, soy productor musical también y conozco gente por haber trabajado en la noche y tengo algún contacto. Como ella después me plantea que era vegana fuimos una vez a Namasté. Después fuimos al cine. No era que íbamos a un telo... Fuimos a merendar alguna vez. Era así el vínculo. Se extendió por 14 meses, hablábamos cada tanto, yo le preguntaba cómo estaba su familia y cómo le estaba yendo en facultad, ella me dijo que estudiaba Turismo y Hotelería. Que esa era su pasión porque le gustaba viajar. La saludé para las fiestas. No tengo problema en mostrar los chats porque son una palomada. Los podría haber tenido con Rodrigo (su abogado).  En esos meses no es que hablábamos todos los días. Podíamos pasar meses sin hablar.

García agregó que en un momento ella le pidió si no le podría comprar un vestido para una fiesta y él le clavó el visto. Luego leyó ese chat: “Ok, estás? Te puedo pedir un favor?”, le escribió ella en 2019. “Dime”, le pone él. “Es que tengo un cumpleaños el sábado en la noche y me quería comprar algo lindo, en un local que hace envíos”. Le mandó la captura de la tienda. Él le respondió 20 días después: “Hola, buenas, ¿cómo estás?”.


Mas delitos

García recién se pudo hacer de la carpeta de investigación varios meses después de la imputación. En esa ocasión en que fue a la Fiscalía la fiscal Giuliana Realini le informó que tenían seis o siete delitos contra Passos y se los enumeró: además de retribución o promesa de retribución a personas menores de edad para que ejecuten actos sexuales o eróticos de cualquier (artículo 4 de la Ley Nº 17.815), le mencionó abuso sexual y una violación. “Sabíamos que no habían (todos esos delitos) y ella sabía que no habían. Era claro. La prueba eran los chats y en los chats no había nada”, dijo García.

“De los delitos que enumeró la fiscalía no había prueba y ellas sabían que no había. Era claro”. 

Rodrigo García, defensor de Passos 


Passos cree que como la única prueba que tenían eran chats inofensivos, escarbaron para ver si podían imputarle otros delitos. Además, señaló que ella se hablaba con otros hombres “más heavy” que nunca fueron investigados.

“Usaron todo para hacer un frente y así hacer una quijotada ideológica buscando una cruzada moral”, consideró García. 

¿Cuál era tu vínculo con las otras denunciantes?
Passos: Las conocía, con ninguna había un vínculo, como querían pintar, de retribución.
García: Con una de ella había solo charlas y una referencia a un encuentro cuando ella ya era mayor.

¿Nunca dudaste de que eran menores?
Passos: No, porque las conocía a ellas y a su familia. Incluso no me quedó claro cuáles eran sus planteos. Porque les preguntaban si hubo abuso y ellas decían que no. ¿Entonces qué? Decían ‘ay, él me manipuló para tener relaciones’. Hablaban de una posición de autoridad... Y sí, yo era cabeza de una productora (organizador de eventos), manejaba cosas. Pero es muy fácil poner el discurso de esa forma, pero no por eso soy un manipulador. Por algo todo esto se archiva.

La principal víctima inicialmente en Fiscalía declaró que no le habías ofrecido ninguna retribución, ¿frente a la jueza declaró lo mismo?
García: Ella ahí tenía un trabajo (de preparación de la declaración)
Passos: Pero tampoco habló mal de mí.
García: Dijo que ella se había dado cuenta, hablando en carácter general y no de él puntualmente, que después de haber trabajado con la ONG El Paso, que había sido víctima de violencia de género. Es una chica muy inteligente que sabe bien qué es lo que le conviene.

La denuncia de violación surgió después de que la fiscal Viera había publicado un video pidiendo a quienes pudieran haber sido víctimas que denunciaran. La denunciante era una mujer de 28 años con la que se había vinculado. Según Passos, ella relató que en una fiesta de Halloween de 2017 fueron juntos a la casa de él y él se aprovechó en un momento en que ella entró al dormitorio para cargar el celular. Sin embargo, dijo él, que ya se habían visto dos veces antes de eso –dato que ella omitió declarar–, ella le ofreció irse juntos, primero fueron a desayunar y luego tuvieron relaciones sexuales. Dos meses después de la supuesta violación, pasaron fin de año juntos y con el hijo de ella. Recordó que tenía una foto en las historias de Instagram de esa noche, que recuperó y mostró en la audiencia como prueba.  

“Cuando ella ve las fotos dice que no se acuerda de eso. Cuando ve al hijo pregunta: ‘¿y mi hijo cuando estuvo ahí?’. Pero ella sabía muy bien”, dijo Passos. García agregó que cuando hizo esa pregunta en la audiencia la defensa de ella se opuso. “Me preguntó qué tenía que ver. Le objeté que si eso no era relevante yo no entendía más nada”.

Después de eso se fijó una audiencia para el otro día, pero ella dijo que no podía asistir porque tenía algo que resolver. Luego vinieron 30 días de suspensión del proceso y la defensa pidió una nueva prórroga “hasta que ella solucionara un problema laboral. Se resolvió casi que un año después” el archivo. 

Passos señaló que “nunca hubo prueba de nada de lo que me acusaban. La única prueba que tenían eran los chats con la principal víctima y nada más”. Su abogado reafirmó que los chats con la principal víctima “eran prueba de que no había nada. Desde el primer día sabían en fiscalía que contra él no tenían nada”.   


“Nos enchastraron a todos por igual”

Passos notó un “desborde” por parte de la Fiscalía y lamentó que hayan “metido a todos en la misma bolsa”. “Nos enchastraron a todos por igual, cuando no teníamos todos el mismo perfil”, expresó.  Por eso anuncia que “es muy probable” que inicie un juicio al Estado.

Los primeros dos meses fueron los peores, contó. Tenía miedo de salir a la calle y se fue para una casa en un balneario que tiene su familia. Ellos le aconsejaron que no se fuera solo, “tenían miedo de la decisión que pudiera llegar a tomar”, recordó. Contra ese pronóstico, le hizo bien. Al volver trató de mantener una vida lo más normal posible pese a no poder trabajar. Agradeció una y otra vez haber tenido una cultura de ahorro. “Se comió los ahorros”, resumió García.  Ahora, busca trabajo “de lo que sea”, porque sabe que a la educación será difícil volver. 

Al ser consultado sobre qué le dejo el caso asegura que “desconfianza en la Justicia”. “ Yo tengo sobrinas y quiero que si el día de mañana les pasa algo, fiscalía sepa representarlas. Yo decía ‘pucha, si estas personas las van a representar en un proceso importante no van a tener mucho éxito’.”

"Yo tengo sobrinas y quiero que si el día de mañana les pasa algo, fiscalía sepa representarlas. Yo decía ‘pucha, si estas personas las van a representar en un proceso importante no van a tener mucho éxito’.”

¿Notó un cambio cuando  Darviña Viera dejó el caso y asumió la fiscal Mariana Alfaro?
García: Cambió el perfil del caso dependiendo de la jueza, tuvimos tres (Adriana de los Santos, Beatriz Larrieu y María Noel Tonarelli). A todos nos puede gustar más una que otra. Larrieu es la mejor jueza del Uruguay. Si yo algún día soy investigado quiero tener una jueza de garantías como Larrieu. Tuvo fallos muy duros contra la posición de Viera. Yo creo que fue la que le puso mayor coto a los desbordes de fiscalía. Con relación a la fiscalía en particular sí hubo un cambio de timón evidente. Particularmente, yo destaco el rol de Adriana Sampayo (directora de la Unidad de Litigación de Fiscalía), la persona que ordenó esto. Yo puedo estar de acuerdo o en desacuerdo en algunas cosas pero vos veías que era quien ordenaba. Sampayo tomó gran protagonismo y, te digo, afortunadamente.


¿Cómo definirías la actuación de Darviña Viera y la de Mariana Alfaro?
Alfaro fue presa de una decisión inicial, no me queda la más mínima duda. Sin duda hubo un condimento ideológico evidente, muy evidente, en la primera mirada de la Fiscalía de esto.  En la segunda lo vi mucho menos, o mucho más atenuado.
Passos: Creo que también hubo una nueva estrategia de fiscalía en no llevarlo para ese lado. Fue cambiando la narrativa del proceso. 
García: Yo, como abogado, solo debo velar por el interés de él. En este caso coincidía con la verdad, pero podía no coincidir y yo no tenía porqué perseguir la verdad. La fiscalía sí tiene esa obligación porque representa al Estado. El deber de objetividad de la fiscalía se perdió. Eso fue evidente. 
Passos: Ni siquiera había frases que se pudieran sacar de contexto para pensar mal. 

¿En qué se basaron para decir que había promesa de retribución?
García: No sabemos hasta el día de hoy. 
Passos: Rodrigo ese día les dijo que iba a quedar sobreseído porque no tenían nada contra mí. Dos años y dos días después, pasó.

¿Cómo fue el momento en el que te dijeron que iba sobreseído?
García: Al ver que pasaban los días, la cabeza me empezó a maquinar, decía ‘esto no puede ser’. Me mandé para el juzgado a ver a quién encontraba. Me crucé a una funcionaria me dijo que fuera a fiscalía y fui. Sin agenda y sin nada. Me encontré con Adriana Sampayo y (Verónica) Amaya y les pregunté porqué no me llamaban y me dijeron que no habían tenido tiempo y que estaban analizando la situación de Gonzalo. Después lo sobreseyeron.

¿Siempre estuviste convencido de que te iban a sobreseer?
Sí, porque no tenían nada. Pero acá hay algo peor que es la condena social. Cualquier condena que ellos me pudieran dar no iba a ser comparable. Más siendo docente y siendo una persona conocida.

¿Qué crees que buscaba la fiscalía?
Fue una quijotada mal ejecutada. Investigá lo que quieras pero poné cada huevo en su canasta. No todo junto, porque tenemos perfiles diferentes, casos diferentes, testimonios muy diferentes. Como fue cambiando la narrativa, las fiscales... Cuando en su momento tenías una fiscal que hablaba muy fuerte y violenta y después, de repente, ya no está más y te preguntás qué pasó. Hablo de (Fulvia) Favretto. 

¿Por qué creen que la fiscalía no busca la verdad?
García: Lo dijo la asociación de magistrados fiscales. “El objetivo es buscar la condena de los imputados”, dijo un comunicado. Ese no es el objetivo de la fiscalía o no debería. Debe ser buscar la verdad material, responsabilizando a los verdaderos responsables. La Fiscalía no puede buscar la condena a cualquier precio. No puede ser ocultando prueba y no valorando la prueba exculpatoria que había en este caso.
Passos: Había doble vara. A algunos los formalizaban y a otros no. Estaba la famosa revictimización de las víctimas. Yo siempre le decía a Rodrigo, que en los errores de la fiscalía había medio de desborde y medio de animosidad, que puede ser ideológica o no. Yo estoy en contra de eso, no quiero creer que es ideológico. La gente me preguntaba si a las fiscales las cambiábamos nosotros, la “gente poderosa”. Era esa la narrativa.

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