La fantasía de los autos voladores siempre ha cautivado a la humanidad. Los Supersónicos, de la década de 1960, viajaban en uno con cubierta transparente; Luke Skywalker manejaba su X-34 Landspeeder y en Blade Runner eran el medio para moverse por una sombría Los Ángeles. Y, por si no fueran suficientemente espectaculares, en Volver al futuro el DeLorean viajaba en el tiempo.
Adonde vamos no necesitamos caminos
Los autos voladores ya no son un sueño ni ciencia ficción; Silicon Valley y empresas aeroespaciales apuestan al transporte aéreo personal