En los últimos cinco años hemos escuchado varias veces al ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, decir que aceptó su cargo luego de hacerse la prueba del espejo: preguntarse si no era la ocasión de hacer las cosas que siempre se había planteado. Después del sí a Mujica, su gestión se basó en tres pilares. El primero de ellos: la agenda. Esa agenda estuvo sustentada en cinco ejes temáticos o estratégicos. Primero, la promoción de la competitividad del sector agropecuario con el objetivo de lograr (o ensanchar) la inserción internacional de Uruguay.
Aguerre en el espejo
Columna de análisis en El Observador