En el inicio de la semana, estudiantes de secundaria de toda Francia rindieron homenaje a Dominique Bernard, el profesor de 57 años asesinado el viernes pasado por un joven islamista radicalizado en la ciudad de Arras, al tiempo que las autoridades del gobierno prometieron proteger las escuelas como un "santuario" frente al "oscurantismo".
Los patios de los centros educativos se llenaron de silenciosos alumnos para recordar a Bernard, pero también al profesor Samuel Paty, a quien otro islamista radical mató hace justo tres años en Conflans-Sainte-Honorine, al noroeste de París, por exhibir caricaturas de Mahoma en un curso sobre libertad de expresión.
"Tres años después, el dolor sigue siendo fuerte. Tres años después, la barbarie y el oscurantismo han vuelto a golpear", se lamentó la primera ministra Elisabeth Borne, subrayando que su país "nunca se doblegará frente al terrorismo".
El recuerdo de Paty resurgió el viernes, cuando Mohammed Mogouchkov, un ruso de la región de Ingusetia, de unos 20 años, irrumpió en el Instituto público Gambetta-Carnot, donde fue alumno, y mató a Bernard, para luego ser reducido por la policía local.
La embajada de Rusia en París afirmó que el joven "se radicalizó" en Francia, país al que llegó en 2007 cuando "tenía cinco años".
El funeral de Bernard tendrá lugar el jueves en Arras, una ciudad de unos 40.000 habitantes a la que acudirá el presidente francés, Emmanuel Macron. "Mientras intentaba proteger a sus alumnos, fue víctima del terrorismo islamista", dijo el mandatario, que prometió que la escuela seguirá siendo un "baluarte contra el oscurantismo" y un "santuario".
Tras el drama de Arras, el gobierno elevó el nivel de alerta a "emergencia atentado". El sábado, el Palacio de Versalles fue evacuado por una alerta de bomba y el Museo del Louvre también se cerró por "motivos de seguridad".
"Ya vuelve a empezar. No termina nunca. Estamos en un estado de ansiedad y miedo todo el tiempo", dijo Nathalie Morcel, con un ramo de flores en la mano, mientras miraba el centro acordonado donde estudia su hija.
La situación es muy tensa en Francia, país que alberga la comunidad judía más grande de Europa, en pleno conflicto entre Israel y el grupo islamista palestino Hamás, tras su ataque sorpresa del 7 de octubre.
Ante el temor de "importar" el conflicto, que agita desde hace días la vida política francesa, y para desactivar las críticas de la derecha y la ultraderecha por el ataque en Arras, el gobierno busca mostrarse más firme.
El ministro del Interior, Gérald Darmanin, indicó que desde el 7 de octubre se detuvo a 102 personas por actos antisemitas o apología del terrorismo, y anunció su intención de acelerar la expulsión de 193 extranjeros radicalizados.
En la oposición de izquierda, la posición del líder del ala radical Jean-Luc Mélenchon, bajo presión para que califique a Hamás como una organización "terrorista", podría romper el frente izquierdista Nupes. El domingo, el Partido Comunista abogó por quebrar una alianza que consideró en "punto muerto", cuestión que la cúpula de La Francia Insumisa debatirá esta semana.
(Con información de AFP)