El debut de la selección uruguaya en los Juegos Olímpicos no solo se vivía en Manchester. Muy temprano en la calurosa mañana de Londres, media docena de camisetas celestes se colaban en la tupida Victoria Station, a la espera del largo viaje de seis horas en ómnibus que los llevara hasta Old Trafford. En Manchester ya era todo más amigable: la casaca de la selección era parte del paisaje y los uruguayos espontáneamente se reunían en grupos para arrimarse al mítico estadio del Manchester United. Un par cervezas en un bar antes del partido fue la excusa perfecta para interactuar con los locales. Al ver las camisetas celestes, y tras comprobar que se trataba de uruguayos, todo era elogios para Diego Forlan y su pasaje por el United. "Todavía extrañamos sus goles", dijo un veterano acodado a la barra.
Así lo vivió un uruguayo en Old Trafford
Los hinchas de la celeste fueron pocos y desperdigados, pero se hicieron sentir; tuvieron que hacer frente a los abucheos ingleses a Suárez, pero al final terminaron festejando una victoria que, desde el exterior, se disfruta el doble