Con la inflación dentro del rango meta y en los niveles más bajos desde 2005, el Banco Central (BCU) anunció el jueves una baja de los encajes bancarios en moneda nacional, lo que supone un aumento de la cantidad de dinero en circulación.
Con la inflación dentro del rango meta y en los niveles más bajos desde 2005, el Banco Central (BCU) anunció el jueves una baja de los encajes bancarios en moneda nacional, lo que supone un aumento de la cantidad de dinero en circulación.
La medida aprobada por la autoridad monetaria implica una reducción del porcentaje de depósitos que de forma obligatoria las instituciones financieras deben mantener inmóviles en el BCU. De esa forma, y según cálculos de la consultora CPA Ferrere, las instituciones financieras dispondrán a partir de este viernes de US$ 310 millones aproximadamente.
En teoría, eso aumentará la capacidad de los bancos para prestar dinero, y no solo afecta el volumen de financiamiento a las familias y empresas, sino que también abarata el acceso al crédito.
También puede contribuir a una suba del tipo de cambio. En diálogo con El Observador, el economista de CPA Ferrere Santiago Rego explicó que en la medida que la liquidez aumenta y las tasas de interés en pesos se reducen, se podrían desalentar los cambios de portafolio que se vienen procesando en los últimos meses al restarle atractivo a los pesos, presionando al alza el tipo de cambio.
"Esto puede ser un objetivo de fondo. De hecho el BCU hace ya algunos meses que en sus comunicados de política monetaria señala que el valor del peso está desalineado de sus fundamentos", explicó el economista.
La baja de los encajes también puede contribuir a una mejora en la rentabilidad del sistema financiero, que se ubicó durante 2016 en niveles particularmente bajos. El retorno sobre el patrimonio (ROE) de los bancos fue 6,7% en el año cerrado a julio, y si bien ha mejorado en los últimos meses, sigue por debajo del observado en los bancos de la región.
"Si los bancos pueden disponer de más pesos de lo que antes podían hacer, quiere decir que en lugar de tenerlos encajados al 0% o a tasas muy bajas van a poder dar crédito o tomar posiciones en activos. Eso les va a dar un poquito más de rentabilidad", explicó.
La mayor reducción de encajes se aplica para los depósitos a la vista y con plazo menor a 30 días, que pasan de 28% a 22%.
Esos depósitos representan el 75% del total de los fondos del sector no financiero en moneda nacional, que a julio eran de US$ 7.948 millones. Considerando eso y el régimen especial de encajes de depósitos del sector público, la reducción anunciada significa una inyección de US$ 310 millones en el mercado. En esta oportunidad no hubo cambios para los encajes en moneda extranjera.
Para el analista de la corredora y gestora de patrimonios Puente, Felipe Herrán, la reducción de encajes muestra que la autoridad monetaria está yendo hacia una política monetaria "más neutral". "Con la inflación de 5,2% se tiene espacio para tocar este tipo de variables", dijo a El Observador.
La medida generó el jueves una pequeña sobrereacción en el tipo de cambio, que durante la tarde pasó de $ 28,73 a $ 28, 88 cuando se conoció el comunicado. El dólar cerró finalmente a US$ 28,81 en el promedio de operaciones mayoristas. En tanto, las letras de regulación monetaria quedaron rindiendo 9,05%, cuando había expectativas en el mercado de que el corte fuera por debajo de 9%.
"En el futuro deberíamos ir a tasas más bajas acompañando la inflación y la política monetaria. (...) Por el lado del tipo de cambio, si bien puede tener movimientos en realidad tampoco hay mucho espacio para que se vaya arriba de $ 29. Veremos los días siguientes cómo sigue", señaló Herrán.
La última modificación de encajes dispuesta por el BCU había sido al alza el 9 de marzo de 2016. En esa oportunidad con la inflación por encima de lo barrera psicológica de los dos dígitos, la autoridad monetaria retiró del mercado el equivalente a unos US$ 710 millones.