23 de abril de 2026 13:03 hs

El Banco Central del Uruguay (BCU) resolvió esta semana, por unanimidad, mantener la tasa de interés en 5,75%. En un movimiento de cautela frente a la volatilidad global, el BCU puso pausa a la racha de siete bajas consecutivas.

Esto en un contexto donde la inflación interanual a marzo cayó a 2,94%, principalmente por la baja en los precios de frutas y verduras, ubicándose por debajo del piso del rango de tolerancia (3%-6%).

En tanto, la inflación subyacente —que excluye precios volátiles y administrados— se aceleró hasta 3,5%, pero se encuentra por debajo de la meta puntual de 4,5%, por perturbaciones inesperadas asociadas a un dólar global débil durante la mayor parte de este período y una actividad económica que se ha enlentecido.

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  • Evaluación del nivel actual de inflación

El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, expresó que la inflación en los niveles actuales, históricamente bajos, ayuda a que Uruguay deje de encarecerse, protege el poder adquisitivo de los uruguayos y la competitividad de las empresas.

“Es, en principio, saludable que la sociedad se vaya familiarizando con niveles de inflación alineados con los estándares internacionales. Sin embargo, no es el objetivo del Banco Central que se mantenga en estos niveles con anterioridad a un eventual cambio de la meta inflacionaria”, afirmó durante una conferencia de prensa tras la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom).

“No es deseable porque el Banco Central evita distorsionar las decisiones de las empresas, de los hogares y del gobierno que han sido realizadas acorde con la meta del 4,5%. El Banco Central trabaja siempre para que la inflación retome gradualmente a su meta. Y vaya si ha sido exitoso. Desde que la inflación entró en el rango meta en junio de 2023, en promedio, en estos casi tres años, ha sido 4,6%, casi exactamente en su meta del 4,5%. Y en esta oportunidad no será la excepción”, dijo.

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  • Transmisión de la política monetaria

Tolosa expresó que la acción "decidida y firme" del Banco Central en los últimos meses viene dando resultados positivos para el retorno de la inflación a la meta.

En ese sentido, expresó que la transmisión de la política monetaria “viene funcionando adecuadamente”. “De hecho, las tasas de interés a las empresas han venido reduciéndose en línea con la tasa de política monetaria”, dijo.

Explicó que actualmente, una empresa grande en Uruguay se está endeudando en su propia moneda a niveles del 2,5% real, que son de los niveles más bajos que se registran en la historia. “Esto se está reflejando en una mayor demanda de crédito (crece más de 10%), sosteniendo así la actividad económica”, apuntó.

Tolosa añadió que otros canales de la política monetaria, por ejemplo, el canal cambiario, también han venido operando. “Después de los anuncios en enero y las reducciones de tasa de política monetaria, la moneda uruguaya se desacopló de sus pares regionales, ayudando a que la inflación vuelva a converger a la meta. Y eso es lo que venimos viendo con la inflación subyacente, que viene ascendiendo en los últimos meses”.

  • Expectativas de inflación y credibilidad

Por otro lado, el economista recordó que las expectativas de inflación continúan ancladas en la meta, aun pasado un tiempo del inicio del conflicto en Medio Oriente.

“Esto es un hecho histórico para la política monetaria en Uruguay. La gestión de expectativas está en el corazón de un régimen monetario. Refleja la credibilidad institucional acumulada. Cuando los agentes creen en su meta, como es el caso en Uruguay hoy, después de mucho tiempo, es muchísimo más probable que la inflación sea sostenible, que los logros de la inflación sean sostenibles en el tiempo”, dijo.

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  • Escenario internacional e incertidumbre

Tolosa sostuvo que Uruguay se enfrenta a un escenario internacional con un “nivel inédito” de incertidumbre y con un conflicto que se extiende más allá de lo inicialmente esperado.

Explicó que el precio del petróleo ha sido volátil, pero está considerablemente por encima de lo que estaba previo a la guerra. Y que las monedas también han mostrado vaivenes considerables, con el precio del dólar que ha venido cayendo nuevamente luego de un fortalecimiento inicial tras iniciado el conflicto.

El titular del Central remarcó que el punto de partida para enfrentar este shock es “especialmente sólido y propicio”.

“La inflación está por debajo de la meta, las expectativas ancladas y la economía uruguaya muestran fundamentos muy sólidos. Y muestra también un uso muy extensivo en la comparación internacional de la energía renovable y una casi récord electrificación de vehículos que limita el impacto del choque petrolero con respecto a lo que vemos en otros países”, dijo.

  • Proyecciones y riesgos

Las proyecciones del Banco Central apuntan a una convergencia de la inflación hacia la meta en el horizonte de 24 meses.

Según Tolosa, en el corto plazo, las presiones del contexto externo actúan, de hecho, como un factor que contribuye a alejar a la inflación del piso del rango en el que se encontraba, colaborando de esta forma con el retorno hacia la meta.

“Pero seamos claros sobre los riesgos alrededor de estas proyecciones. Los precios energéticos globales, en particular, enfrentan una trayectoria futura genuinamente incierta”, remarcó.

“Estamos asistiendo a niveles de volatilidad récord. Si los precios del petróleo enfrentasen una tendencia al alza adicional por el recrudecimiento o la extensión del conflicto más allá de lo esperado, ello puede generar presiones inflacionarias más duraderas de las que preveemos que requerirían otro tipo de respuesta de política. Es un riesgo al alza que monitorearemos con atención”, afirmó.

Tolosa añadió que al mismo tiempo se observan indicios de una dinámica del dólar global que se empieza a asemejar a la de 2026, con una tendencia a la depreciación, lo cual reintroduciría en Uruguay presiones desinflacionarias.

“Tenemos entonces dos fuerzas operando en direcciones opuestas con magnitudes inciertas en un contexto de alta volatilidad. Esa es la realidad del momento que vivimos. En este marco de inusual incertidumbre, la decisión correcta es esperar y observar. La política monetaria prudente en este contexto consiste en ganar información antes de actuar para calibrar la magnitud y la persistencia de los choques externos. Evaluar cuánto persiste el choque energético, cómo se transmiten las variaciones del tipo de cambio en la economía nacional, observar si las expectativas se mantienen alineadas a la meta y, desde esa base más firme, calibrar la respuesta adecuada más adelante en próximas reuniones”.

  • Señales de política monetaria

Además, Tolosa señaló que “no sería apropiado” inferir a partir de la decisión de la última reunión del Copom un cambio de dirección de la política monetaria —hoy en fase expansiva—.

“La incertidumbre en torno a la evolución futura de los precios energéticos y el valor del dólar es significativa y actuar prematuramente en cualquier dirección conllevaría riesgos innecesarios. La política monetaria tiene los instrumentos, pero también la disposición como para tomar pasos activos y decisivos cuando la evidencia lo justifica. Y así lo hará. Nuestro objetivo hoy es inequívoco: llevar la inflación de vuelta al 4,5% y mantenerla en ese entorno. Cada decisión que tomemos está calibrada para cumplir con ese mandato”, remarcó el economista.

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