Mundo > Deterioro ambiental

Bajo el lema "nuestra casa en llamas", el mundo se rebela contra el cambio climático

Acciones políticas inmediatas desde ahora a 12 años podrían frenar el aumento de la temperatura media anual

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22 de septiembre de 2019 a las 05:00

La Cumbre del Clima, convocada por el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, el lunes 23, en la sede de la organización en Nueva York, se realizará bajo una fuerte presión de organizaciones de la sociedad civil y de una opinión pública que cada vez más cuestiona al poder político por la falta de acción en el combate al calentamiento global de la Tierra que provoca la actividad humana.  

La jovencísima activista sueca Greta Thunberg, de 16 años, que se ha reunido con líderes de todo el mundo y ha dictado conferencias en sedes del poder, es hoy la cara más visible del malestar por los oídos sordos o la lentitud de los gobiernos ante la alerta de los estudios científicos por un planeta ambientalmente en declive. 

El último grito de dolor se escuchó en los incendios en la región de la Amazonia, que afectó a uno de los grandes pulmones verdes del mundo, especialmente en territorio de Brasil, cuyo presidente, Jair Bolsonaro, ha sido muy cuestionado por su tibia reacción inicial a un imponente foco ígneo y, también, por sus consideraciones acerca de la naturaleza versus el desarrollo, que, excepto su colega estadounidense Donald Trump, generaron el rechazo de buena parte de la comunidad internacional.

Lo cierto es que en este 2019, es abrumadora la cantidad de estudios que confirman la responsabilidad humana en el cambio climático, algo que no ocurrió cuando en 2006 se presentó el impactante documental Una verdad incómoda –que recoge la campaña del expresidente estadounidense Al Gore sobre el calentamiento global– , pero aún no había un consenso científico sobre las razones de la fatalidad ambiental.  

Hoy hay suficiente evidencia científica para asegurar que los eventos de clima extremo –de frío o de calor– que sufre el mundo es una consecuencia del daño al medio ambiente y que no se revierten por el simple paso del tiempo.

Es por eso que la adolescente Thunberg, que estará presente en la reunión de la ONU, en la que participarán decenas de jefes de Estado y de Gobierno, transmitió esta semana en el Congreso de Estados Unidos, en Washington D.C., una idea muy concreta a los legisladores: “No quiero que me escuchen a mí, quiero que escuchen a los científicos” para limitar el calentamiento global a 1,5°C.

Las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por los combustibles fósiles están calentando la superficie de la Tierra más rápidamente de lo previsto, según las últimas proyecciones científicas.  

En 2100, al ritmo actual de emisiones, la temperatura media podría aumentar entre 6,5°C y 7ºC respecto a los niveles preindustriales, según dos modelos que dieron a luz en centros de investigación de referencia en Francia.


Esto supone hasta 2ºC más de lo que previó el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) en su Quinto Informe de Evaluación de 2014.

Además, se comprobó que los ciclones podrían convertirse en un fenómeno corriente a partir de 2050 en muchas mega-ciudades, y entre 30 y 99% de permafrost  –la capa de suelo congelado,pero no cubierto permanentemente de hielo o nieve– podría derretirse en 2100 al ritmo actual de calentamiento.

Es un dato muy inquietante porque con el actual calentamiento de +1ºC hasta ahora, el mundo ya está sufriendo olas de calor más intensas, sequías, inundaciones, y fríos polares nunca antes visto.  

“Un calentamiento más acentuado nos dará menos tiempo para adaptarnos y hará más probable que alcancemos los ‘puntos de inflexión’, como el derretimiento del permafrost, lo que acelerará el cambio climático”, escribieron este año en un blog Olivier Boucher, director de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS), y otros dos científicos británicos, Stephen Belcher, del Met Office, y Rowan Sutton, del Centro Nacional de Ciencia Atmosférica británico.

Aunque hay cierto pesimismo sobre las posibilidades de que mejore el deterioro ambiental, un grupo de investigadores descubrieron que las emisiones de gases de efecto invernadero podrían reducirse a la mitad en la próxima década si aumenta el uso de un pequeño número de tecnologías y se adoptan más ampliamente algunos cambios de comportamiento, según un documento citado por el diario británico The Guardian.

Los últimos análisis indican que con acciones políticas inmediatas se podrían reducir las emisiones de carbono desde ahora a 12 años y frenar el aumento de la temperatura media anual a niveles más aceptables.

Pero, para impulsar los cambios es necesaria la movilización de la sociedad civil y acciones como las que lidera Thunberg, recomienda el grupo que reúne a científicos, innovadores tecnológicos, empresas verdes y organizaciones no gubernamentales.

Es una idea que calza con el estado de ánimo de una opinión pública más sensible por el tema, de acuerdo a una reciente encuesta internacional.

El sondeo, realizado en ocho países (Alemania, Brasil Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Polonia y Reino Unido) reveló que para la mayoría de la gente la crisis climática tiene prioridad frente a otros fenómenos como la migración, el terrorismo y la marcha de la economía global.  Pero en EEUU ocupa el tercer lugar detrás del terrorismo y la atención médica.


El sondeo internacional, difundido por The Guardian, el miércoles 18, arrojó que la mayoría de las personas piden medidas radicales para reducir las emisiones, incluida la construcción de más turbinas eólicas y paneles solares, entre otras infraestructuras de energías limpias.

El estudio de opinión pública se conoció unos días antes de una gigante manifestación en Nueva York, realizada ayer viernes, replicada en otras ciudades estadounidenses y en el resto del mundo, convocada a 48 horas de una Cumbre del Clima que pretende acelerar planes concretos y realistas para reducir un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos 10 años y a cero para 2050.  

 Los gobiernos ya saben que hacer por la hoja de ruta que trazó el Acuerdo de París que planteó con meridiana claridad las medidas ambientales que necesita el planeta. Pero, como dice la ONU, nada tiene sentido sin más determinación.

Si una cosa es segura de cara a la Cumbre de la ONU, es que la rebelión climática, que en estos días  muestra todo su ímpetu en Nueva York, tiene el rostro joven de Greta –así la identifican en todos lados–, una líder global del medio ambiente que se transformó en poco tiempo en una fuente de inspiración para los movimientos civiles por un mensaje potente por su simpleza: “nuestra casa está en llamas”.  

 

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