Esto tiene que ver con que la contabilidad se apartaba de las normas de información financiera del Banco Central. "Se apartaba de las normas del banco, de los pronunciamientos del colegio de contadores y justamente eran esos apartamientos los que permitían ocultar las operaciones no autorizadas", dijo Bergara.
"Ese ha sido un elemento que sin duda fue un ingrediente más para esta decisión. Si la contabilidad se
hubiera hecho en base a las normas hubiera habido indicios de operaciones no autorizadas. Pero
justamente por la forma en que se alteró creo que estaba pensada para evitar que se detectaran
operaciones de magnitud que hubieran sido alertas para el Banco Central", añadió.
Consultado sobre si se reforzarán controles para que este tipo de situaciones no se repita Bergara dijo:
"Obviamente vamos a estar poniendo más ojo porque ahora uno ya sabe cómo buscar ciertas cosas".
Explicó que ya se tomaron decisiones relativas por ejemplo a que las casas de cambio y otros agentes
financieros aclaren en sus locales que no reciben depósitos, y que se trabaja también en otras
modificaciones.
"En general la regulación y la supervisión que es como la policía de la regulación
siempre va un poco atrás de las innovaciones cuando son pensados con claras intencionalidades
fraudulentas. Hay elementos de la regulación que pueden modificarse. Incluso se considera la
posibilidad que el BCU incorpore la potestad de sancionar no solo a los auditores externos de las
empresas financieras, sino también a aquellos profesionales que en lugar de auditorías lo que realizan
sean compilaciones que son como auditorías más livianas, pero que tienen las mismas responsabilidades
que un auditor", afirmó.