Nacional

Bonomi entre el "chipeo" de delincuentes, las quejas por los contenedores sucios y la crisis educativa

El jerarca se reunió con vecinos del barrio Buceo y Villa Dolores para hablar de la situación de inseguridad de la zona; proponen crear mesa de convivencia y dar clases de seguridad

Tiempo de lectura: -'

10 de septiembre de 2018 a las 05:02

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, conversaba con tres mujeres, cuando un joven de unos veinte y pocos años se acercó y le pidió para sacarse una foto. Eran las 19 horas del jueves, cuando vecinos de los barrios Buceo y Villa Dolores llegaban a la sede del club social Tito Frioni (Anzani y Niera), donde esperaban transmitirle al jerarca su preocupación por la inseguridad de la zona.

A la cita, que fue organizada por este club de barrio y la presidencia del Frente Amplio, también llegó el senador Charles Carrera, el director del área de convivencia ciudadana del Ministerio del Interior, Gustavo Leal, y la subsecretaria del Ministerio de Desarrollo Social, Ana Olivera.

Para las 19:30 horas, unas 60 personas colmaban el salón principal del club barrial, decorado por paredes de color salmón, camisetas de baby fútbol y una bola de espejos en el centro. Mientras unos niños jugaban al fútbol en la cancha ubicada justo al lado, y varios policías vestidos de particular transmitían tranquilidad a través de sus intercomunicadores, un veterano de la comisión directiva del club anunció a los tres oradores de la jornada: Bonomi, Olivera y Leal.

Los jerarcas se sentaron frente al público con sus libretas en mano, y durante unos 40 minutos escucharon los planteos de vecinos, que iban desde pedidos concretos hasta opiniones de por qué Uruguay había sufrido en los últimos meses un aumento en el número de los delitos.

 “Estamos preocupados porque no tenemos un horario para salir sin que nos asalten, y al supermercado de enfrente de mi casa ya lo han robado 34 veces”, protestó una mujer, que pidió que se colocaran cámaras de videovigilancia en su cuadra. Otra vecina, de unos 70 años, contó que frente a su vivienda  una mujer tiene un “matorral” que podría ser usado por los delincuentes como escondite, pero que pese a los pedidos de que lo pode, esta se niega porque “no entiende razones”.

Un vecino de unos 70 años cuestionó que alrededor del  contenedor de su cuadra estuviese siempre lleno de basura, aunque reconoció que quizás no era el lugar para ese planteo.

Luego otro hombre  pidió la palabra para decir que la razón del aumento de los delitos es que “el tema educativo no engancha” a los jóvenes, y que hoy “ser ladrón rinde más que trabajar”. Enseguida, una mujer pregunta por qué no se pone a los delincuentes a trabajar la tierra.

Otro vecino asegura que en realidad el aumento de los delitos es cosa de los medios que desinforman y que a él no lo roban desde 1996.

En tanto, una anciana pide la palabra para contar que en su cuadra se habla de un delincuente que camina con un manojo de llaves y que prueba en distintas puertas con el objetivo de robar las casas.  “Hay que hacer hacer un estudio más profundo de los delincuentes, más profundo de lo que vemos en televisión”, opina, y agrega: “capaz que tenemos que ponerle un chip a los delincuentes para ver dónde están, porque sino la sociedad no va a resistir”.

En dos oportunidades, los vecinos felicitaron a Leal por su papel al frente de los trabajos que el Ministerio del Interior viene llevando en Casavalle para ponerle fin a la banda de los Chingas, que en 2017 expulsó a más de 100 personas de sus casas en la Unidad Misiones (Los Palomares). “Tenemos que reconocer a Leal por el aplomo con el que aparece en la prensa”, dijo una mujer que fue interrumpida por aplausos. El responsable de Convivencia del Ministerio del Interior observaba al público en silencio.

La respuesta

La respuesta de las autoridades demoró unos 40 minutos en llegar, y el primero en tomar la palabra fue Leal, quien comenzó agradeciendo las muestras de apoyo por su trabajo en Los Palomares.

El responsable de Convivencia del Ministerio del Interior, propuso crear una mesa barrial como la que existe en otras zonas de la capital, para trasladar allí reclamos puntuales que tengan que ver con la seguridad, pero que en ocasiones no están relacionadas con la competencia de la cartera. El matorral que puede ser un escondite para ladrones, la falta de iluminación en algunas cuadras, la presencia de personas que viven en la calle, son algunos ejemplos de las quejas que pueden llegar y que la mesa derivaría al organismo competente.

Además, propuso que a través de esa mesa se coordine una “escuela de seguridad”, una modalidad que aplica la cartera en la que se enseña a las personas cuándo puede aplicarse la legítima defensa, qué modalidades hay para presentar una denuncia, cómo preservar una escena del delito, y en qué ocasiones asiste Policía Científica.

Bonomi, por su parte, se refirió a la situación general de inseguridad, y dijo que con las nuevas modificaciones al Código del Proceso Penal aprobadas por el Parlamento, que entre otros puntos permiten que los jueces también puedan solicitar nueva prueba y flexibiliza los requisitos para pedir prisión preventiva, permitirá mejorar las estadísticas. “Durante meses, la policía los agarraba y la Justicia los soltaba (…) Hemos perdido un tiempo enorme, hubo un aumento grande de los delitos y esperamos que de acá en adelante se pueda revertir”, dijo.

El ministro también se refirió a la situación de Los Palomares, donde dijo que organizaciones como Los Chingas, tienen “un sistema de lavado de dinero por lo bajo”, como era el caso de la lavandería de Moni, líder de la banda, y un  supermercado dentro de una vivienda, con los que pretendían blanquear los ingresos de sus actividades delictivas.

Olivera, por su parte, se refirió al trabajo que hace el Ministerio de Desarrollo Social en torno a las personas que viven en la calle, y dijo que muchos de ellos tienen ingresos, pero se encuentran en esa situación porque tienen alguna enfermedad mental. Asimismo pidió a los vecinos que no tiren colchones a la calle para evitar que se armen campamentos, algo que la cartera está intentando combatir.

La reunión se extendió hasta las 22 horas, cuando finalmente los vecinos despidieron a los jerarcas, con la promesa de una nueva reunión, esta vez con representantes de las mesas de convivencia y con planteos concretos.

Comentarios