La mayoría de los uruguayos se sienta a la hora indicada frente al televisor para ver cómo la celeste dirigida por Óscar Washington Tabárez busca un lugar en el mundial de Rusia 2018, sin importarle demasiado el conflicto que existe entre Full Play y la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). El contrato firmado por ambas partes regula la concesión de los derechos televisivos de los partidos de las eliminatorias. El problema radica en que los propietarios de Full Play, Hugo y Mariano Jinkis, son acusados por la Justicia de Estados Unidos de pagar coimas a dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) para ganar contratos televisivos, y además ambos son investigados en Uruguay por lavado de dinero.
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