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La población no resiste más carga impositiva, afirmó el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Ricardo Reilly, en el discurso pronunciado ayer en el acto de clausura de la Expo Prado 2015.

Ante la presencia de distintas autoridades de gobierno encabezadas por los ministros de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, y de Economía y Finanzas, Danilo Astori, el dirigente mencionó ese tema entre otros factores que inciden en la competitividad, y dijo que también es necesario no quedar desalineado de la evolución de las monedas de los principales competidores y socios comerciales de Uruguay.

Reilly advirtió sobre la necesaria prudencia fiscal que deberá tener el gobierno en los próximos años para no deprimir la inversión productiva y sostuvo que el país no soporta nuevos impuestos ni aumento de los mismos a nivel nacional y departamental. Cuestionó que en la ley de Presupuesto se plantee un incremento impositivo, sin nombrar la eliminación de la exoneración impositiva que piden los intendentes.

En los últimos 12 años los impuestos al campo aumentaron 300% y en los últimos seis se duplicaron, advirtiendo que con los impuestos ciegos a la tierra hay empresarios que deberán pagar impuestos aún con números en rojo.

Contextualizando el tema de la competitividad, el titular de la ARU mencionó las pronunciadas bajas de los precios internacionales de granos y lácteos, que representará una caída significativa de ingresos para el país y que definen un contexto desafiante.

Reilly se preguntó luego dónde se ubica Uruguay en el actual mapa mundial de negocios, reclamando que el país está condicionado por un Mercosur que no funciona, considerando que el comercio intrabloque más sus acuerdos representa apenas 10% del comercio mundial.

También abogó por la baja de los crecientes costos arancelarios que paga el país, de US$ 660 millones anuales en los mercados compradores, y que solo en la carne representa el 17% del total exportado.
El ruralista reconoció la nueva estrategia de proyección al mundo de la Cancillería, pero opinó que el país "no puede dejar su silla vacía" cuando se negocian nuevos tratados internacionales, como sucedió "al negarnos a participar del TISA".

Por otra parte, Reilly sostuvo que de no adecuar urgentemente los costos internos a la realidad internacional, se sigue corriendo el riesgo de ceder espacios, que con la actual baja de precios de los productos está dejando empresas con números en rojo, generando mayor endeudamiento y caída de las exportaciones.

En ese sentido mencionó la rentabilidad de la agricultura liderada por la soja que se ve seriamente afectada, reduciendo el área de siembra, lo queimpactará en el dinamismo del resto de la producción y la economía en general.

Mirando hacia adentro del negocio ganadero, abogó para que los beneficios agroexportadores lleguen en forma más equitativa a todos los actores de la cadena de la cárnica, incluso hasta el criador de los terneros.

El dirigente mencionó la "angustiante situación de la lechería", valorando el esfuerzo y rápida acción del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para paliar la coyuntura vinculada a la sequía, instrumentando una salida como el fondo lechero, y también soluciones comerciales, como el acuerdo con Venezuela.

Reilly abordó además la problemática del sector granjero condicionado por el mercado interno, donde altos costos de producción y dificultad de acceso a la tecnología han determinado últimamente la desaparición de pequeños y medianos productores.

También reclamó un combustible a precios competitivos internacionalmente y se preguntó hasta cuándo seguirá vigente el subsidio cruzado al fideicomiso del transporte urbano de pasajeros, para el cual el sector primario transfiere anualmente US$ 130 millones anuales. Consideró que para ello será necesario bajar el costo país, con una impostergable mejora de la eficiencia del Estado y calidad del gasto público.
Habló también del déficit de infraestructura vial, al señalar que la producción se multiplicó por tres, pero el porcentaje del PIB para el mantenimiento vial bajó a casi la mitad en términos porcentuales.

Educación, trabajo y desarrollo

El presidente de la ARU, Ricardo Reilly, afirmó que la gremial junto a las cámaras empresariales asigna a la educación una notable trascendencia en las diferentes etapas de la vida, como llave para el desarrollo, ya que es el activo más importante con el que pueda contar un ser humano. Abogó para que se superen las actuales circunstancias del sistema educativo que no se solucionan únicamente con mayores recursos. Consideró que se sigue en una discusión desordenada que de seguir así agudizará las diferentes. Resaltó además los efectos multiplicadores del agro en la economía, donde un dólar se multiplica por seis. El campo explica el 35% del PIB, casi el 80% de las exportaciones y genera 245.000 puestos de trabajo directos.

Una de las plagas principales

Ricardo Reilly se refirió con énfasis a la seguridad rural, donde el abigeato es una de las principales plagas del sector. Reclamó soluciones concretas y opinó que el trabajo debe estar por encima del delito y el crimen organizado. Explicó que afecta principalmente a los pequeños productores de escala familiar, los que se sienten más vulnerados por esta realidad, considerando que se trata de una limitante no productiva para rubros con enorme potencial de crecimiento, como es el rubro ovino. Destacó el compartimento ovino que próximamente permitirá ingresar a EEUU con carne ovina con hueso, con el impacto económico que ello significará para esta producción. Resaltó el papel de la tecnología, al igual que en la ganadería de carne con el uso de la genómica para alcanzar una mayor eficiencia de conversión de alimento en carne.

Temas:

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