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12 de enero 2023 - 15:54hs

Según las conclusiones del Estudio Mundial sobre Homicidios de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Centroamérica es, desde hace al menos una década, una de las regiones del mundo con mayores índices de criminalidad y muertes violentas. No obstante, y aunque la región sigue siendo asolada por las pandillas y es el principal corredor del narcotráfico hacia los Estados Unidos, la situación habría registrado una leve mejora durante año pasado.

Según las cifras oficiales de los diferentes países, en Centroamérica se registraron 9.737 muertes violentas en 2022 comparadas con las 10.487 de 2021; cifras que las organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos toman con cautela por considerar que no reflejan fielmente la magnitud del problema, ya que muchos familiares de las víctimas no tienen recursos para realizar las denuncias, o simplemente no las hacen por temor a represalias.

Más allá de la confiabilidad de los datos oficiales, los especialistas destacan que el descenso en el número de muertes violentas registradas se da en un contexto heterogéneo. Mientras en algunos países la criminalidad aumenta –como en Guatemala o Costa Rica–, en otros baja –como en El Salvador o Panamá–, según indicó a la agencia de noticias AFP el académico de Sociología de la Universidad de Costa Rica (UCR), Rodolfo Calderón.

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"El tema del tráfico de drogas es un problema común para todo Centroamérica", puntualizó el investigador. Calderón destaca, por un lado, el denominado "triángulo norte", compuesto por Guatemala, Honduras y El Salvador, un "ecosistema criminal que está dominado por un actor casi único, que son las Maras", afirmó el sociólogo. Por otro lado, están los países del sur, como Costa Rica y Panamá, donde los grupos armados "desorganizados" fueron enfrentados por sistemas policiales y judiciales más sólidos.

Con relación a la situación en Nicaragua, Calderón puntualizó que el país no cuenta con estadísticas confiables desde que comenzó la crisis social y política en 2018, cuando estalló una revuelta popular contra la reforma del sistema previsional que buscaba poner en marcha el presidente Daniel Ortega. La protesta, brutalmente reprimida, dejó un saldo 355 muertos, miles de exiliados y al menos dos centenares de detenidos.

Triángulo norte

Según los datos oficiales, Guatemala y Honduras –con 4.274 y 3.397 muertes, respectivamente– encabezan la estadística en términos absolutos y aglutinan el 81,86% de los homicidios de la región. “La violencia en Guatemala está asociada al control territorial que ejercen las pandillas por el negocio de las drogas, donde grupos del narcotráfico lograron una colusión con algunos miembros del Ejército”, indicó Calderón.

Guatemala registró el año pasado una tasa de homicidios de 17,33 por cada 100.000 habitantes, lo que representa un aumento de 0,74% con respecto a 2021, según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses. En Honduras, la tasa de muertes por cada 100.000 habitantes se posicionó en 35,79 homicidios y sigue siendo la más alta de la región, pese a que las autoridades se congratularon de reducir la proporción en comparación a 2021, cuando la tasa fue de 41,23 por cada 100.000 habitantes, según la Secretaría de Seguridad.

En El Salvador, la polémica “guerra frontal” del gobierno del presidente Nayib Bukele contra las pandillas, denunciada por las ONG’s locales e internacionales por detenciones masivas y violaciones a los derechos humanos, dio como resultado la reducción más notable de la violencia en toda la región. "Es una reducción jamás vista en nuestro país", afirmó el fiscal general salvadoreño, Rodolfo Delgado, al presentar los datos de 2022.

Según el registro oficial, durante el año pasado se contabilizaron un total de 496 muertes violentas, lo que ubica a la tasa oficial de homicidios en 7,8 por cada 100.000 personas, por debajo incluso de la media internacional establecida en 8 por las Naciones Unidas. “El país pasó de ser el más peligroso del mundo al más seguro de América latina", sostuvo Bukele en diciembre pasado, ocasión en la que recordó que la tasa era de 38 por cada 100.000 habitantes en 2019.

Crimen "desorganizado"

Siempre según los números oficiales, Panamá y Costa Rica experimentaron la menor cantidad de hechos violentos en el sur de Centroamérica, situación que Calderón adjudicó a que “el entramado criminal está más desorganizado". A pesar de ello, Costa Rica consignó a 2022 como el año más violento desde que hay registros, con 656 homicidios, lo que representa una tasa de 12,6 por cada 100.000 habitantes y un incremento de 1,2% en comparación con 2021.

Randall Zúñiga, director general del Investigaciones Judiciales, informó en declaraciones recogidas por AFP que, del total de los homicidios contabilizados en Costa Rica, el 65% se originó en “ajustes de cuentas” entre las bandas que operan en el país, “un aumento significativo respecto al histórico 55%".

Panamá, por su parte, registró 454 homicidios en 2022. El dato implica que la tasa de homicidios pasó del 11,5 al 10,6 por cada 100. 000 habitantes en el período 2021-2022. “En este caso, la criminalidad está básicamente vinculada a cuestiones como el robo con violencia, una cuestión más pecuniaria de delito común", señaló Calderón.

Con respecto a Nicaragua, el especialista destacó que, durante muchos años, fue objeto de estudio por sus bajas cifras de violencia, parecidas a las de Costa Rica y Panamá, pese a exhibir un perfil similar en términos de criminalidad con Honduras y Guatemala. "Tenía que ver con un modelo de Policía comunitaria, proactiva, que se inscribía en el marco de una revolución que triunfó, situación que cambió desde 2018”, explicó Calderón. Según Managua, en 2022 se produjeron 460 homicidios. Sin embargo, no se pueden realizar comparaciones ya que el gobierno no publicó datos de 2020 y 2021.

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