ver más
Como ha sido una constante en los últimos tiempos, la divulgación de los resultados de las elecciones para renovar los gobernadores en Venezuela no fue la excepción: mientras el chavismo se adjudicó una "tajante" victoria en 17 de 23 estados, la oposición insistió en denunciar fraude electoral.

Poco después de concluida la votación –que debió realizarse hace un año pero fue postergada– y en la que no se produjeron incidentes de gravedad, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, confirmó la tendencia "irreversible" del triunfo del régimen chavista en una mayoría de estados –el 75% del total de gobernaciones–, dijo que solo en cinco (Anzoátegui, Mérida, Nueva Esparta, Táchira y Zulia) ganó la oposición y que faltaba dilucidir el estado de Bolívar.
más Noticias

Según el gobierno, obtuvo 54% de los votos contra 45% de la oposición.

La divulgación de los resultados por parte del oficialismo estuvo precedida por denuncias de fraude realizadas por dirigentes de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD). La oposición, que puso en duda los resultados oficiales y dijo tener "serias sospechas" sobre su legitimidad, tomó las elecciones regionales como un plebiscito contra el presidente Nicolás Maduro, tras haber intentado, infructuosamente, durante cuatro meses de violentas protestas desalojarlo del poder.

El jefe de campaña de la MUD, Gerardo Blyde, afirmó que el nivel de participación de la jornada electoral no coincide con los resultados anunciados por el gobierno. "Ya hemos alertado a la comunidad internacional", aseguró.

El político opositor indicó que la información manejada por sus comandos regionales era diferente a la que comunicó a la población el Consejo Nacional Electoral.

La oposición se abocó al "conteo" de las actas por la presunción de que haya existido un fraude.
Por su parte, Maduro, ante las sospechas expuestas por la oposición, pidió públicamente a la Asamblea Nacional Constituyente –que responde al gobierno– que realice un recuento de los votos para disipar dudas.

"Tenemos plena fe en la transperancia", aseguró el presidente.

Al mismo tiempo, el presidente se mostró dispuesto a "tender la mano" a los gobernadores electos por la oposición en cinco estados para "trabajar" en beneficio de esas regiones. Para Maduro, el chavismo "está vivo, está en la calle y está presente".

El mandatario negó las acusaciones de fraude, hizo un llamado a la paz y recalcó que Venezuela es un país "soberano e independiente". En ese contexto, pidió celebrar con respeto a los adversarios, pero advirtió que cuando la oposición "pierde" alude al fraude y cuando gana insiste en pedir su salida del gobierno.

La jornada electoral se había realizado sin mayores incidentes, ya que tanto el gobierno –fuertemente cuestionado por la comunidad internacional– como la oposición –debilitada por sus diferencias internas– en los hechos establecieron una tregua tácita, después de cuatro meses de violentas manifestaciones que dejaron unos 125 muertos desde abril pasado. De los 18 millones de venezolanos que estaban habilitados para sufragar, concurrió el 61%, según fuentes del CNE.

Pese a la desilusión de los partidarios de la oposición por la continuidad de Maduro, la MUD llamó a votar como forma de marcar su rechazo al gobierno. Los comicios para elegir nuevos gobernadores fueron los primeros realizados en dos años, luego de que la oposición rompiera la hegemonía chavista de 18 años en las elecciones parlamentarias realizadas en 2015.

Amenazas con armas en un circuito

En un caserío cercano a Caracas se produjo un episodio cargado de tensión, después de que un grupo de supuestos simpatizantes del gobierno del presidente Nicolás Maduro intentara asustar a los votantes con armas de fuego para que no pudieron participar.

Centenas de ciudadanos de Guarenas, una ciudad dormitorio (en la que solo hay viviendas, sin fuentes de empleo suficientes) al este de Caracas, esperaban para ejercer su derecho al sufragio en los comicios regionales cuando fueron amenazados por un grupo de personas.

Muchos de los votantes no eran residentes de Vista Hermosa, una urbanización de viviendas que creció en un barrio pobre en la zona más alta de era ciudad, sino que eran habitantes de Casarapa, un barrio de clase media.

Los habitantes de Casarapa acudieron a ese lugar porque su centro electoral fue uno de los más de 250 que el Consejo Nacional Electoral (CNE) reubicó días antes de la elección para "garantizar" la seguridad de los votantes.

A media mañana, un grupo de motociclistas se acercó al centro de votación de Vista Hermosa armados.
Al mismo tiempo, cantaban consignas favorables al oficialismo y amedrentaban a los ciudadanos presentes, más allá de que hubieran sufragado o no.

Ervin Cabrera, un abogado de 40 años, aseguró a la agencia EFE que los motociclistas eran miembros de los denominados "colectivos", organizaciones civiles que la oposición identifica con grupos de choque que responden al gobierno chavista.

"Los colectivos me apuntaron con un arma en la cabeza; nos pidieron que nos fuéramos", relató el profesional.

Cabrera explicó que, pese al temor generado por esa situación, nadie se movió de las filas. Luego, un contingente de la policía militarizada llegó al lugar para controlar la situación.

Sin embargo, para ese entonces, los miembros de esos colectivos ya se habían ido del colegio Senovia Vergara, donde debían votar más de 11 mil personas.

El episodio en Vista Hermosa no generó más que discusiones, pero no se reportaron víctimas ni heridos.
No obstante, testigos de lo ocurrido señalaron que fue un momento complicado, ya que se buscó intimidar por la fuerza a todos querían votar.
Temas:

democracia Gobierno oposición Nicolás Maduro empleo población Venezuela

Seguí leyendo