El Congreso de Chile aprobó una ley que reduce la semana laboral de 45 a 40 horas, una norma que será implementada gradualmente en los próximos cinco años.
El Congreso de Chile aprobó una ley que reduce la semana laboral de 45 a 40 horas, una norma que será implementada gradualmente en los próximos cinco años.
"Mejoras como esta son esenciales para acercarnos a un nuevo Chile más justo y a una vida más plena", dijo el presidente Gabriel Boric al festejar este martes el resultado de la votación.
Chile se convierte junto a Ecuador y Venezuela en el tercer país de América Latina con una carga laboral de 40 horas semanales, frente a las 48 que, por ejemplo, rigen en Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, según la OIT.
"Para las personas que están en sus casas (...) que muchas veces deben dejar a sus hijos dormidos porque deben salir muy temprano, este es un proyecto que va a contribuir enormemente a nuestra calidad de vida", comentó la ministra del Trabajo Jeannette Jara.
El proyecto, que ya había sido votado por el Senado, fue aprobado en la Cámara de Diputados por 127 votos a favor, 14 en contra y tres abstenciones.
La propuesta "tuvo mucha oposición y muchos plantearon que era imposible. (...) Pero se puso en el centro tener una mejor calidad de vida", dijo a la ministra.
Jara envió también un mensaje tranquilizador a las pymes al asegurarles que el Estados las acompañará en la transición y que “nadie va a estar solo”.
El ex presidente Sebastián Piñera calificó en su momento al proyecto ahora aprobado de “ilegal”.
La iniciativa fue presentada en 2017 por diputados del Partido Comunista, entre ellos Camila Vallejo, actual ministra vocera de gobierno, y salió adelante gracias a un acuerdo entre oficialismo y oposición.
Tanto Vallejo como su compañera Karol Cariola, ambas dirigentes estudiantiles en el pasado, no lograron que el expediente se moviera hasta hace pocos meses, cuando la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados decidió comenzó a tratarlo.
La reducción responde a viejas recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ratificadas en general por la mayoría de los países.
Se estima que Boric promulgará la ley en vísperas del próximo 1° de Mayo.
La norma se implementará de forma gradual. En el plazo de un año la jornada será de 44 horas, disminuirá a 42 en el tercer año de aplicación y a 40 horas luego de cinco años.
Según la normativa, los empleadores no podrán recortar las remuneraciones de los trabajadores y ambas partes podrán negociar, alternativamente, una semana de cuatro días de trabajo y tres de descanso, pero cumpliendo las 40 horas semanales pautadas.
El beneficio no llegará a los trabajadores informales, que en Chile alcanzan al 27,3%.
"A nosotros no nos afecta mucho (la nueva ley). Trabajamos igual las horas que tenemos (actualmente). Yo sé que no nos va a beneficiar", se lamentó Patricia Paillacan, una mesera de 41 años.
América Latina es una de las regiones que donde más horas se trabaja al año y tiene una de las tasas de informalidad laboral más altas, según la Organización por la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
La jornada laboral ya había sido reducida en Chile en el gobierno de Ricardo Lagos (2000-2006), cuando bajó de 48 a 45 horas.
Tras la votación la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Asimet) alertó que la ley aumentará los costos de contratación de mano de obra.
Pero el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Juan Armando Vicuña, valoró “el apoyo transversal otorgado a este cambio” y consideró que “debe ser visto como una oportunidad para aplicar de la mejor manera posible la medida, sin afectar a los trabajadores y trabajadoras ni tampoco a la economía”.