La presencia de tucanes en Uruguay, que había sido anunciada en 2009 para la Quebrada de los Cuervos, ha sido confirmada en varios otros lugares del país, según un trabajo científico de reciente publicación.
La presencia de tucanes en Uruguay, que había sido anunciada en 2009 para la Quebrada de los Cuervos, ha sido confirmada en varios otros lugares del país, según un trabajo científico de reciente publicación.
“Además de observarlos principalmente en vuelo, también se visualizaron al aterrizar, grabados a través de una película de José Milton Schlee Jr., así como también fue posible ver a los tucanes haciendo despliegues y vocalizaciones nupciales, desplazamientos de grupos familiares y parejas”, dice la monografía.
Además, fue posible comprobar que los tucanes comen frutos maduros de arrayán y tarumán, dos árboles del monte nativo que crece a ambos lados de la frontera.
Los autores estiman que la dispersión de los tucanes hacia el sur puede deberse a modificaciones realizadas por el hombre en sus hábitats y por “desequilibrios ambientales derivados de los efectos del cambio climático”.
Prigioni, uno de los autores, dijo a El Observador que en los últimos 60 años se ha comprobado que las lluvias en la cuenca binacional de la laguna Merín han tenido un incremento promedial de 200 milímetros anuales.
“Eso ha llevado a una australización de la fauna. Todo se corrió 200 kilómetros al sur. Hay datos que muestran que este fenómeno coincide para muchas especies, no solo para los tucanes”, afirmó el especialista.
Esta “australización” de la fauna podría explicar, por ejemplo, el creciente número de avistamiento de tamandúas, el oso hormiguero chico, un animal que durante años se consideró muy raro y que últimamente ha dejado ver con mayor frecuencia, incluyendo con una muy mediática aparición en una playa de La Pedrera en enero de 2019.