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El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, aseguró el lunes que ante la crisis del agua de OSE el gobierno decidió declarar la emergencia hídrica en el área metropolitana y exonerar de impuestos al agua embotellada.

El agua embotellada esta gravada con 22% de IVA; y 10,5% de Imesi por litro sobre un precio ficto que hoy es de $ 22,18.

¿Cuánto se debería abaratar el precio al público si se quitan estos dos impuestos como anuncio el gobierno?

Para este ejemplo se toma como base el último precio medio reportado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para un bidón de agua Salus de 6,25 litros, que fue de $ 131,6, tras relevar información de 267 comercios.

De esos $ 131,6 que pagó el consumidor, hay $ 23,73 que son IVA, y otros $ 14,55 que corresponden a Imesi. Sin esos impuestos ese producto debería costar $ 93,3, es decir $ 38,3 más barato.

Otro ejemplo. El último reporte de precios del MEF mostró que el precio medio del agua Salus sin gas de 2,25 litros fue de $ 70,3. Si se quita la carga impositiva y se traslada al público, esa botella debería costar $ 17,9 menos en la góndola, es decir $ 52,4.

Según el gobierno, el decreto sobre la modificación en Imesi ya está listo, y el proyecto de ley con los cambios en el IVA para el agua embotellada quedaría aprobado esta semana en el Parlamento.

En mayo se duplicó el número de tickets que incluían la compra de agua embotellada en los puntos de ventas de Montevideo y Canelones respecto a abril, según informó el monitor de consumo en minoristas Scanntech. Asimismo, crecieron en un 50%  la cantidad de tickets que se llevaron solo agua embotellada del local, detalla el análisis del consumo sobre el último mes cerrado.

La teoría económica

El economista, José Licandro, explicó que una reducción de impuestos se traslada al precio en función de las elasticidades de la demanda y la oferta.

Cuanto más inelástica la demanda, más de la baja del impuesto se la apropia el oferente (menos baja el precio) y viceversa. Y cuanto más elástica la oferta, las parte de la reducción de impuestos se la apropia el consumidor (más baja el precio) y viceversa, señaló.

“En las circunstancias actuales (peor calidad del agua de OSE) creo que es más probable que la demanda de agua embotellada sea más bien inelástica, además que aumenta notoriamente”, escribió Licandro.

 

 

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