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Darín, Bardem y Penélope Cruz entre rumores, pueblitos españoles y un secuestro

Todos lo saben, del iraní Asghar Farhadi, es un thriller donde lo que importa realmente es cómo una familia reacciona ante sus propios demonios internos

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09 de septiembre de 2018 a las 05:03

Queda, en general, delatado por una mirada de más. Por ojos que se posan durante más tiempo en la persona y que luego van a encontrarse al suelo, avergonzados. El rumor confirma, así, su existencia. Es algo. Está vivo. Es físico, pero por suerte todavía es acotado, está contenido. Uno podría arriesgarse y considerarlo inofensivo, aunque nunca lo es. Se convierte en un problema cuando la mirada acusadora se encuentra con un par de ojos en actitud simétrica, cuando encuentra eco en oídos ajenos y se multiplica de boca en boca. Allí, el rumor destapa su carácter infeccioso y se descubre como un insidioso germen que se irá reproduciendo, agrandando e instalando en la conciencia colectiva. Y si la comunidad es pequeña, de pocos habitantes, será peor. Y si es una familia, será el infierno. Porque tarde o temprano, todos lo saben.

Asghar Farhadi sabe lo pandémicas que pueden volverse las habladurías. Entiende que el rumor esparcido sin anestesia en una comunidad puede ser peor que cualquier propaganda craneada para los medios masivos. En sociedades pequeñas, al menos, el boca a boca resulta más eficaz. Es por eso, tal vez, que el cineasta iraní –director de las oscarizadas La separación (2012) y El viajante (2017)– decidió enmarcar su último drama/thriller en una pequeña localidad mediterránea: para ver cómo este afecta las relaciones de una familia marcada por una tragedia puntual.

Todos lo saben sitúa su tablero en una pequeñísima localidad cerca de Madrid y las piezas plantadas son los miembros de una numerosa familia española. Tres hermanas adultas, un viejo padre, un amigo del clan que ya es parte de él y toda la prole correspondiente a cada matrimonio de las mujeres. La familia está dividida: Laura (Penélope Cruz) vive en Argentina desde hace 16 años junto a su marido (Ricardo Darín). Dado que su hermana más pequeña está a punto casarse –de nuevo–, Laura viaja a España con sus dos hijos.

Con su llegada, el pueblo se revoluciona. Allí la espera, por ejemplo, Paco (Javier Bardem), un antiguo empleado de los viñedos que la familia tuvo que vender, que ahora se ha instalado como un empresario del vino y es considerado como un miembro más del clan. Y que, además, en el pasado tuvo un romance con Laura. La mujer se encuentra también con que la realidad económica de su familia ya no es tan buena, que hay algunas rispideces internas y alguna que otra mirada de más. Pero en medio del casamiento, todo eso se olvida. Todos bailan, cantan, toman, comen, disfrutan y viven con alegría latina. Hasta que en medio de la fiesta se larga la lluvia, se corta la luz y secuestran a la hija adolescente de Laura. 

Ese episodio habilita el juego que busca Farhadi. Poco a poco, los rumores, los comentarios por lo bajo, la atmósfera viciada por miradas acusadoras, eso que todos saben pero que nadie dice, va incidiendo; mina y cambia el entramado familiar más que la propia desaparición de la adolescente. Y todo se enreda todavía más cuando el marido de Laura decide tomar cartas en el asunto y viajar desde Buenos Aires hasta allí.

 

 

A medio camino

 

Todos lo saben dividió a la crítica cuando abrió el pasado Festival de Cannes. Algunos dijeron que la película del iraní no tiene la contundencia de sus anteriores obras, que la “industrialización” se nota y que no sale demasiado airoso. Por otro lado, hubo varios que aseguraron que la incursión del Farhadi fuera de fronteras iraníes, si bien carece de la contundencia de La separación, es una gran autoadaptación a un cine más mainstream y comercial.

Es cierto que Todos lo saben carece de cierta potencia en el planteo del thriller y sus derivaciones, pero no es allí donde busca indagar el cineasta. A Farhadi, más que resolver el enigma, le interesa el paulatino despiece que se produce en el seno de la familia y la flagelación que sufren sus personajes cuando sacan los trapitos al sol. 

Es probable que la película se sitúe en España para aprovechar la sangre caliente de los ibéricos –y de paso recorrer los bellos y áridos paisajes del país–, y es un acierto. Tanto Penélope Cruz como Javier Bardem relucen como dos focos en los que la película –sabiamente– elige posarse. Terminan regalando dos muy buenas interpretaciones, en especial Cruz. Junto a ellos también aparece en buena forma la española Bárbara Lennie –protagonista de Una especie de familia, excelente película argentina de 2017–, que interpreta a la mujer de Bardem.

El más desinflado es Darín. El argentino no tiene mucho espacio para relucir y su personaje es un poco soso y su diálogo, en general, malo. Sus enormes capacidades actorales no alcanzan para remar la tibieza de su personaje, más allá de que tiene un par de escenas en las que su calidad innata sale a relucir. Pero son contadas y es una lástima, porque Farhadi desperdicia la oportunidad perfecta para hacer brillar en conjunto a tres de los mejores actores del mundo hispanohablante. 

 

 

Esto, sin embargo, no estanca demasiado a la película, pero sí genera un poco de desilusión enterarse, sobre el final, la resolución del secuestro. Y esto es producto de la semilla que el propio Farhadi planta en sus personajes y en el espectador desde el principio. La de no querer saber la resolución para seguir disfrutando del desmoronamiento familiar.

Todos lo saben es un drama que sabe llevar las riendas de la intriga de forma acertada y que tiene grandes actuaciones, pero en la que su director parece no querer meterse demasiado con los elementos que hacen al thriller, aunque la película se lo pida. Farhadi tiene más ganas de colarse en la familia, de abrirla al resto del mundo, mostrar sus miserias y su falta de confianza, la ruina y envidia de un esquema que parece funcionar bien aceitado, pero no. Por eso, si se piensa en el género al que se acota, Todos lo saben se queda a medio camino. Pero si se opta por darle valor a la radiografía familiar, Farhadi sale victorioso, porque además lo hace de manera entretenida. Y bien por él, porque es lo que pretendió desde un principio.

Cuatro películas previas para conocer el cine de Asghar Farhadi

 

A propósito de Elly (2009)

Una mujer iraní que desde hace varios años vive en Alemania regresa a Irán de vacaciones. Y allí, desaparece.

La separación (2011)

Un pedido de divorcio distorsiona las vidas de Nader y Simin, un matrimonio iraní. Ganadora del Oscar a Mejor película extrajera en 2012.

El pasado (2013)

Ahmad viaja desde Irán a Francia para arreglar papeles de su divorcio, pero el pasado vuelve para atormentarla.

El viajante (2016)

Emad y Rana deben dejar su casa y en un hogar provisorio tienen un incidente con un antiguo inquilino. Ganadora del Oscar a Mejor película extranjera en 2017.

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