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Qué más se puede decir de Defensor Sporting, el campeón del pasado Torneo Apertura, el equipo que tenía que ganar en el Campeón del Siglo para alcanzar la final del Intermedio, que no contaba con uno de sus mejores futbolistas, como Matías Zunino.

Si el violeta ganaba un partido común y corriente, ya hubiera sido trascendente.

Pero ganó de visita y con dos hombres de menos por las expulsiones bien decretadas de Mathías Cardacio a los 14 minutos y de Nicolás Correa a los 60. ¡Jugó 30 minutos con dos hombres de menos y logró ganar!

Fue una tarde histórica, para enmarcar en los partidos más recordados de los últimos años, porque además lo dio vuelta luego de ir perdiendo y de ser dominado claramente por Peñarol.

Lo que atajó Guillermo Reyes, lo que defendió Andrés Lamas, el fútbol que puso en el medio Matías Cabrera, la velocidad y el gol de Gonzalo Bueno, la inteligencia de Eduardo Acevedo con las variantes, muchas veces cuestionado injustamente.

La final del Intermedio ya es un hecho luego de una verdadera hazaña en el estadio de Peñarol, en donde más le puede doler a un rival que desde hace muchos años no es cualquiera para este equipo que pone todo cuando lo enfrenta y muchas de esas veces se lleva la victoria.

Por si le faltaba algo a Acevedo, hizo debutar a un nuevo futbolista en la viola, Joaquín Salvatto, cuando tenían dos hombres de menos.

Una vez más quedó demostrado que este Defensor es un equipo con todas las letras. Que se agranda en las difíciles, que no se achica nunca. Pero por sobre todas las cosas, ha mostrado un nivel de concentración, de actitud para la lucha que lo define como equipo. Porque un equipo es eso, es cohesión, es espíritu de compañerismo, de no solo llevarse bien dentro de la cancha, de formar sociedades que sepan liquidar al rival, de tener suplentes que perfectamente pueden sustituir a futbolistas que parecen insustituibles.

Todo eso ha sido Defensor Sporting en este año de la mano de Eduardo Acevedo.

Esa grandeza la demostró en la cancha, en el título que consiguió el 13 de mayo –hace tan solo dos meses– cuando obtuvo el Torneo Apertura y se lo sacó de las manos a Nacional en la última fecha.

Ahora, el próximo domingo, tendrá la oportunidad de llevarse un nuevo lauro en este fútbol uruguayo, un nuevo título. También la posibilidad de clasificarse ya directamente a la próxima edición de la Copa Sudamericana.

La notable victoria de atrás en el Campeón del Siglo quedará en los anales de un club que sigue creciendo a pasos agigantados, que no le teme a nada y que continúa demostrando un nivel futbolístico acorde con su historia.

Defensor partió esa historia en 1976. Desde ese año, nació un devorador de títulos.

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