Demolición en pausa en Pocitos: IM renegocia para preservar casona y jardín
La comuna capitalina se propone autorizar más altura para el edificio proyectado por Renner, al tiempo que la constructora se compromete a preservar los jardines y la casona patrimonial
Los primeros escombros desprendidos de la tradicional casona hicieron estallar las protestas de vecinos y activistas del patrimonio en redes sociales. La constructora Renner estaba en regla para tirar abajo la residencia Castellanos de Roque Graseras y erigir sobre los cimientos un edificio de apartamentos, en línea con el resto de construcciones que están desde hace décadas en esa zona de Pocitos.
La casa ya no estaba cautelada, y los avances en su demolición propiciaron que la Intendencia de Montevideo (IM) apurara la imposición de medidas en distintos bienes patrimoniales cuya protección había caducado meses atrás. Mientras tanto, la ola de críticas frenó las obras sobre esa esquina con bulevar España, a dos cuadras de la rambla. La imagen del incipiente derrumbe quedó congelada desde fines de setiembre.
La IM intercedió para renegociar nuevos términos con el privado que, pese a no estar obligado a detener sus proyectos, demostró su disposición a atender el tema. Según supo El Observador, los involucrados pretenden dar con una alternativa para antes de fin de año.
Desde el gobierno departamental buscan preservar la estructura patrimonial y el patio con jardín al frente, pero eso implica restringir el área de edificabilidad que Renner ya tenía autorizada. Una de las alternativas sobre la mesa había sido la de compensar la superficie resignada con otro terreno más chico, aunque de momento la administración de Carolina Cosse apostará por otra alternativa.
Esta semana la IM remitió a la Junta Departamental un proyecto de decreto para poder exceder la altura máxima reglamentaria hasta llegar a casi 45 metros de altura, con 15 niveles y dos subsuelos. Hoy el límite está establecido en 27 metros de altura.
Leonardo Carreño
Parte de la demolición interrumpida
La readaptación es la contrapartida a que la edificación se recueste sobre la medianera del fondo y preserve los jardines lateral y frontal, lo que deviene en una "pérdida de área edificable". Eso conllevaría por otro lado a que se quedara "muy por debajo del máximo reglamentario" para la ocupación del suelo, apenas alcanzando un 51% de lo autorizado.
La Unidad de Protección de Patrimonio de la IM reconoció que la propuesta "se encuentra dentro de un tejido urbano que ha sido profundamente modificado en su morfología, uso y densidad" a raíz de una progresiva desaparición de las casonas y clásicas residencias balnearias de comienzos del siglo XX.
"En esta oportunidad se plantea la preservación de dos elementos importantes del paisaje en su relación con el espacio público: la impronta formal de la edificación preexistente y la espacialidad del jardín y su cerco frontal", redactó la repartición de la comuna.
La concesión de la IM no le exige a Renner un pago de precio compensatorio por Mayor Aprovechamiento que hubiera requerido cualquier otra obra. La autoridad departamental entendió que eso no corresponde en tanto con el nuevo proyecto se estaría "protegiendo un bien que reviste interés general para el barrio y la ciudad".
Leonardo Carreño
La IM negocia con la constructora privada los términos para que se mantenga la estructura patrimonial y no tenga que demolerse
El Observador consultó a la arquitecta Raquel Renner, una de las encargadas del proyecto inmobiliario, pero sentenció que "aún no hay nada para informar". A la Junta Departamental le queda este jueves y el próximo para desarrollar las últimas sesiones ordinarias del año, antes de ingresar en un receso que se prolongará hasta febrero.
Todas las intervenciones en el entorno tienen como telón de fondo el armado de un Plan Especial de Ordenación, Protección y Mejora de Pocitos, para el que la IM está ultimando los detalles.