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25 de octubre 2023 - 5:03hs

Un pescador de la comunidad de Cambalache, en el estado de Bolivar, al sur de Venezuela, dice “antes sacábamos pescado en cantidad, ahora no queda nada”, describiendo el efecto de las filtraciones de lodos rojos de la empresa estatal Bauxilum al sistema lagunar del tercer río más caudaloso del mundo y el cuarto más largo de Sudamérica: el Orinoco.

El camino a Cambalache es solitario. De un lado hay casas y lagunas naturales y del otro, altos diques de arena color ladrillo que contienen el desecho tóxico que genera la compañía estatal en la que se procesa la bauxita para sacar alúmina, de la cual se obtiene el aluminio.

El material vertido en esos estanques “es un tóxico sumamente peligroso, que también tiene funciones de veneno (…) porque a partir de su composición química, tiene efectos nocivos”, indica el doctor en química tecnológica y profesor de la Universidad de Carabobo, Guillermo Centeno, quien realizó una investigación en 2018, para evaluar el posible manejo de estos lodos.

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Las estructuras están sin vigilancia, tampoco hay carteles que adviertan sobre la peligrosidad de su contenido. Vecinos de la zona caminan entre la arena rojiza para obtener chatarra y venderla, ante la disminución de peces y la escasez de gasolina, que les impide usar botes con motor para navegar por el Orinoco, ubicado a menos de 1 kilómetro de estos depósitos.

Se llega a las lagunas de desechos por caminos que hacen los chatarreros. Ahí, el suelo es color naranja por la bauxita, y al caminar cruje como la arcilla al romperse, el agua es verde y sobre ella, se alzan restos de troncos, árboles petrificados, forrados por un color blanco y ladrillo. “Eso es una muestra de lo que puede ocasionar en el río. Es bastante corrosivo, todo lo que toca lo daña, porque tiene un ph de 13”, dice Centeno.

El líquido que resulta del procesamiento de la bauxita contiene restos de metales pesados y soda cáustica, entre otros componentes.

Cruzando el camino que separa a Bauxilum de la comunidad de Cambalache, está la laguna Cardonal, que en invierno se conecta con el río Orinoco.

Allí, brota de la tierra un líquido oscuro, en el que son visibles burbujas y elementos cubiertos por una capa blanca sólida, igual a la que arropa los restos de árboles y piedras en el depósito de desechos sólidos de la empresa estatal.

“Sale el lodo y eso está cayendo directamente a la laguna, cuando el río está bajito teniendo contacto con la laguna, todos los peces que están ahí se mueren. Eso es soda cáustica, nosotros estábamos en la laguna y mi esposo se quemó, porque no sabíamos que estaba entrándole la cáustica al agua”, dijo Rosaura Castillo, pescadora de 43 años.

Hay varios bloques de vegetación pelados, y un canal que expulsa un líquido de olor fuerte, que seca la flora a su alrededor, al que las aves no se acercan. Los vecinos cruzan con precaución sobre las piedras.

“Eso viene de los lodos rojos, es pura soda cáustica (…) usted mete el pie ahí y eso te da una picazón como si tuvieras sarna en la planta del pie, porque eso es como un ácido, te quema”, agrega el pescador Aníbal Gómez, mientras señala el líquido que corre a través del canal que desemboca en la laguna Cardonal, la cual en invierno está conectada con el Orinoco.

Un trabajador de Bauxilum, que prefirió no ser identificado, explicó que en el lugar en el que ahora están las filtraciones había bombas que se encargaban de regresar los contaminantes a la planta para su reutilización.

“Que los diques se estén filtrando a esa magnitud, quiere decir que el daño es bárbaro. Ahí no es necesario ser adivino, eso está prácticamente pronosticado en cualquier momento se van los diques hacia el río, la contaminación será evaluada en su momento”, expuso.

Ya en 2012, un informe de la Contraloría General destacaba irregularidades en el manejo de estos residuos.

En el documento se establecía que “CVG Bauxilum estaría filtrando líquidos con concentración cáustica que desembocan en el entorno natural adyacente al sistema lagunar, repercutiendo de manera adversa en el ecosistema y originando daños a la salud de las personas, flora y fauna”.

Luis Guzmán Balbas, biólogo y gerente de proyectos ambientales de la Corporación Venezolana de Guayana, alertó en su momento que “si la filtración continúa puede salir un caudal importante, que podría afectar de una manera severa a esas lagunas y posteriormente al río”.

Hasta el momento se desconoce la cantidad exacta de material depositado en estas lagunas que ocupan cerca de 260 hectáreas, y que tienen una profundidad de al menos 20 metros.

En el año 2010, la ruptura de un dique de la balsa de residuos de una empresa de aluminio, en Hungría dejó cuatro muertos y más de 120 heridos, y la contaminación por lodos rojos fue detectada en las aguas del Danubio.

Ante estos precedentes, Centeno asegura que “es urgente” aplicar medidas correctivas a las filtraciones y buscar vías para dejar de producir estos residuos y manejar los existentes, con el objetivo de prevenir un desastre.

“Yo me atrevería a decir que, si hay un derrame de eso en el río Orinoco, puede proyectarse hasta nivel internacional. Si se llega a derramar eso, sería un daño ambiental catastrófico para un ecosistema acuático cómo son los del Delta Amacuro, para nuestro Atlántico, de verdad eso es un desastre”, agregó Centeno.

(Extractado de Open Democracy)

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