El 4 de setiembre se vota una nueva Carta Magna para reemplazar la que impuso Pinochet
Los sondeos electorales mostraron mayoría por el Rechazo. Sin embargo, oficialistas y opositores se inclinan por distintos modos de retomar el trabajo de la Convención Constitucional con reformas
El jueves 1° de setiembre termina la campaña de las distintas fuerzas políticas que abogan por el Apruebo y el Rechazo en Chile. Ya no se pueden publicar sondeos electorales aunque los últimos mostraron que la balanza se inclina por la negativa al proyecto de Constitución Política elaborado por la Convención Constituyente que surgió de una votación popular
El humor de los chilenos fue cambiando y de aquellas mayorías abrumadoras se pasó a un escenario desfavorable para la coalición gobernante. De allí que los partidos que respaldan al presidente Gabriel Boric firmaran un acuerdo para introducir cambios si gana la opción "apruebo". Según los firmantes, el objetivo del compromiso es precisamente "mejorar" el texto para ser sometido a votación. El texto que se votará tiene el espíritu de las protestas de 2019 y las modificaciones serían para que resultara menos radicalizada la Constitución porque si ganara el "rechazo", la Constitución de 1980 seguirá vigente.
La coalición gobernante señaló que las modificaciones propuestas se deben a “combatir una millonaria y brutal campaña de desinformación que llega desde la derecha" y sería el Congreso el que tenga un rol fundamental para realizar los cambios.
Desde la oposición, uno de los voceros de la opción "rechazo", Claudio Salinas, declaró que la actual propuesta constitucional es "mala para Chile". "Eso debemos votar el próximo 4 de setiembre, no las triquiñuelas de último minuto para salvar sus intereses políticos y que no resuelven los temas de fondo, que es la agenda social que tanto importa a todos los chilenos", apuntó Salinas.
Los puntos de fricción más relevantes del “rechazo” son la eliminación del Senado, las atribuciones a los pueblos indígenas, el derecho al aborto, el "derecho humano al agua" y una amplia garantía de derechos sociales en relación a los sistemas de pensiones, salud y educación.
A medida que se acerca la fecha del referéndum, con una gran cantidad de indecisos, el día después será una prueba para ver si la puja entre izquierda y derecha, o de oficialismo y oposición, se atenúa y se buscan caminos para evitar la continuidad de la Constitución de Pinochet o el diálogo y la búsqueda de un proceso constituyente les permite a los chilenos salir de un laberinto.
Boric propuso una nueva elección de miembros de la Convención destinada a redactar la Constitución si gana el rechazo. Esa renovada Convención sin dudas no tendría las mayorías por cambios profundos y es probable que las derechas tengan una representación consistente que sería un contrapeso para la coalición gobernante de izquierda. Si, por el contrario, en los últimos días previos a la elección ganara adherentes el “apruebo”, también el gobierno deberá estar atento. Así como en octubre del 2020 las mayorías fueron de un contundente 80% a favor de una nueva Carta Magna, a partir del lunes 5 de setiembre los dirigentes de uno y otro lado deberán mirar cuál es el veredicto de las urnas para encontrar un camino.