En economía, el 2015 fue el año del bajón. No de un bajón de la actividad económica, que a pesar de un contexto externo más complicado siguió expandiéndose, sino un bajón en el sentido anímico. Uruguay acaba de agregar un nuevo año al ciclo de crecimiento más largo de su historia –son 13 años de expansión y son una minoría los expertos que piensan que esa racha llegará a su fin en 2016–, pero la percepción que hay en la calle es muy distinta y se confirma en las decisiones de consumo, un motor del crecimiento que este año se apagó.
El año que los uruguayos perdieron la confianza
La desaceleración impactó en el mercado laboral y barrió con las expectativas