En las próximas horas, el Poder Ejecutivo definirá las tarifas de los combustibles que regirán desde el viernes 1° de mayo de 2026, en un contexto de precios internacionales que siguen marcados por la incertidumbre generada por la guerra en Medio Oriente.
Las cifras de abril comparadas con las de marzo muestran que los valores de referencia siguieron encareciéndose en nafta, gasoil y supergás.
Esta información surge de los datos mensuales que publica la Ursea en su informe de Precio de Paridad de Importación (PPI), que toma como referencia la evolución de los valores en la costa del Golfo de México, en Estados Unidos.
Durante el último mes móvil, que va del 26 de marzo al 25 de abril, el PPI ex planta de la refinería de La Teja para la nafta Súper 95 —incluyendo agrocombustibles— aumentó 12,1% en comparación con el mes anterior. En el caso del gasoil común, la suba fue de 11,3%. Las variaciones están en dirección con la tendencia ya adelantada por El Observador.
Proyecciones de precio en surtidor
Con esos números, si se siguiera la regla del PPI a tapa cerrada, la nafta Súper 95 debería subir aproximadamente $ 7,7 por litro (alrededor de 9%), sobre un precio actual de $ 82,27 que ya viene desfasado.
En el caso del gasoil 50-S, el aumento debería ser de unos $ 21 por litro (+42%), aproximadamente, desde los $ 50,63 vigentes.
Esto surge de estimaciones de El Observador, considerando el precio de referencia, los impuestos y el supuesto de que el resto de los componentes de la cadena —como fletes y bonificaciones— se mantengan sin cambios (cuya paramétrica de ajuste no es pública). En este cálculo se deja de lado el factor de estabilización o sobreprecio ($ 1,2 por litro), que en abril no se aplicó.
En el caso del supergás, los precios en el mercado de referencia (Mont Belvieu, Texas) aumentaron alrededor de 4%.
El esquema actual incluye un subsidio general y otro focalizado, lo que hace que los usuarios paguen un precio inferior al que surge del PPI.
Actualmente, el valor es de $ 94,64 por kilo, mientras que el costo de referencia es unos $ 14 por kilo mayor; diferencia que no se traslada al consumidor. Si el gobierno decidiera mantener el precio sin cambios, la brecha se ampliaría a algo más de $ 16 por kilo.
Estas variaciones suman presión sobre los precios locales de los energéticos, que están rezagados porque el gobierno aumentó el mes pasado un 7%, es decir por debajo de lo que marcaba el mercado externo.
Con ello, el gobierno buscó evitar un impacto más fuerte en los bolsillos. Esto implicó un consumo de combustible con precios “subsidiados” por la caja del Estado, lo que supuso para Ancap una resignación de ingresos de unos US$ 30 millones mensuales.
En un contexto en el que los precios de los refinados y del petróleo siguen elevados y los valores internos están desactualizados, el Poder Ejecutivo anunciará una nueva suba. La magnitud del ajuste dependerá del análisis que realizan por estas horas las autoridades y del grado en que se considere necesario seguir mitigando el impacto en la economía local.
De cara al Consejo de Ministros de este martes, Industria y Economía monitorean la situación, preocupados por "amortiguar" impactos en la producción, según dijo a El Observador una fuente oficial.