La izquierda considera que, cuando se trata de financiar partidos políticos, el dinero que sale de las arcas del Estado es más confiable que aquel que proviene del bolsillo de empresarios privados. A esos billetes, creen, es más fácil de seguirle el rastro y, además, no genera conflictos de intereses o compromisos de los que es difícil prescindir cuando se llega a cargos de gobierno.
El Frente quiere limitar el dinero de privados en las campañas electorales
Promueve una ley de partidos para que el Estado se haga cargo de la financiación