El año pasado en Dingila, un pueblo de la República Democrática del Congo, un hombre andaba por el lugar insultando a todo el que le quisiera escuchar. Era un vagabundo de 35 años, sin familia, y había perdido la cabeza. Unos años antes, los médicos le habían confirmado que sufría la enfermedad del sueño, una dolencia que transmite la picadura de la mosca tse-tse y que amenaza a 70 millones de personas en África. En la fase más avanzada de la enfermedad, el parásito que transmite la mosca entra en el sistema nervioso y causa arranques de agresividad, trastornos psiquiátricos, convulsiones y la tendencia a no poder dormir durante la noche y caer rendido durante el día. Sin tratamiento, la muerte es segura.
El genoma de la mosca tse-tse, un arma para ayudar a 70 millones de personas
Tras 10 años de trabajo, un consorcio internacional publica el genoma completo de la mosca tse-tse, que puede ayudar a erradicar la enfermedad del sueño