El impuesto al eructo y orín del ganado que anunció Nueva Zelanda
El gobierno de Nueva Zelanda propuso cobrar un impuesto por las emisiones de gases de efecto invernadero
En busca de hacerle frente al cambio climático, el gobierno de Nueva Zelanda propuso cobrar un impuesto por las emisiones de gases de efecto invernadero que producen los ganados al eructar y orinar, como el metano y el óxido nitroso, informó The Guardian.
Aún se desconoce cuánto deberán pagar los productores neozelandeses por las emisiones (si finalmente se aprueba la propuesta), pero se espera que el plan de cobro se implemente a partir de 2025. El gobierno fijará la tasa cada uno o tres años, con el asesoramiento de la comisión del Cambio Climático, y también en diálogo con los productores, consignó La Vanguardia.
Se espera que con esta medida el país pueda cumplir su objetivo de reducir 10% las emisiones de metano para el 2030 y 47% para 2052. Según se informó, el dinero que se recaude con esta tasa se invertirá en el sector agropecuario mediante nuevas tecnologías, investigación y también “incentivos” para los productores.
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, indicó que la medida le dará una ventaja competitiva al país en el mercado ganadero. “Reducir las emisiones ayudará a los agricultores neozelandeses a ser no solo los mejores del mundo, sino los mejores para el mundo”.
Discusión con los productores
La propuesta de gobierno aún no está aprobada, para eso, las autoridades discutirán con los productores –que ya han mostrado su descontento con la medida–. El acuerdo debería llegar a principios de 2023, según lo esperado.
Esta no es la primera vez que Nueva Zelanda intenta gravar las emisiones de gases de efecto invernadero de los animales. En 2003 se intentó hacer algo similar, pero los productores se enfrentaron y discutieron con el gobierno. En ese momento, la oposición ridiculizó la medida, llamándola “el impuesto a los pedos”.
No están de acuerdo
En Nueva Zelanda, donde viven 5 millones de personas, hay 10 millones de cabezas de ganado vacuno y lechero y 26 millones de ovejas, y las emisiones de gases de efecto invernadero provienen mayoritariamente de las granjas.
Mientras el ministro de Agricultura, Damien O’Connor, comentó que “tomar la delantera en las emisiones agrícolas es bueno, tanto para el medio ambiente como para la economía”, ya que, según dijo, los productores ya están experimentando el impacto del cambio climático con sequías e inundaciones más regulares, los ganaderos condenaron la nueva medida.
Federated Farmers (Granjeros Federados, en inglés), el principal grupo de productores del sector agropecuario, aseguró que el plan “arrancaría las tripas de los pequeños pueblos de Nueva Zelanda”, y advirtió que “las granjas serían sustituidas por árboles”.
El presidente de la federación, Andrew Hoggard, mostró su descontento con la medida y dijo: “Los productores venderán las granjas tan rápido que ni siquiera se oirán los ladridos de los perros en la parte trasera de la camioneta mientras se marchan”.