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Cuando hay algo que en Montevideo no va del todo bien, medio país pone el grito en el cielo y enseguida manifiesta su disconformidad. No faltan los montevideanos que se quejan por la calidad del servicio de transporte, la falta de limpieza de la ciudad o por la poca iluminación que hay en determinado barrio del departamento. Pero el barullo de la capital muchas veces no deja escuchar al otro medio país, que grita por carencias a veces peores pero que no tiene más remedio que convivir con ellas.

Es común que la Intendencia de Montevideo reciba llamadas desesperadas de otros departamentos pidiendo donaciones de cosas que para la capital perdieron utilidad. Camiones de recolección de residuos, contenedores, luminarias y hasta ómnibus de pasajeros encuentran una segunda vida útil en el interior, cuando para Montevideo ya son material desechable.

El alcalde de Bella Unión, Luis López, le preguntó al gobierno de la capital meses atrás si no tenía algún camión que le sobrara, dado que en su municipio casi no tenían con qué recoger los desechos. El intendente Daniel Martínez enseguida envió tres unidades, dos que fueron a Bella Unión y otra que fue para la ciudad de Artigas. "Yo aproveché y me quedé con uno, porque estamos jodidazos. Los camiones que mandaron de Montevideo tienen sus años pero para lo que hay acá están muy bien. Los mandamos a arreglar y listo", dijo a El Observador el intendente de Artigas, Pablo Caram.

Las unidades que mandó la Intendencia de Montevideo a la de Artigas fueron camiones recolectores de carga trasera, que habían sido adquiridos en 1996 y ahora se encontraban fuera de servicio desde hace un tiempo.

En el envío también se incluyeron 43 contenedores con ruedas, que en la capital se usan para determinados residuos secos, pero que en este caso se les dio de baja por estar rotos o porque le faltaban algunas partes, se informó a El Observador desde el departamento de Desarrollo Ambiental de Montevideo.

En Salto se vivió una crisis similar a poco de haber asumido el intendente frenteamplista Andrés Lima. El jefe comunal atribuyó los retrasos en la recolección de residuos al "desmantelamiento" de los recursos que, según su entender, realizó la administración del colorado Germán Coutinho. Eso lo llevó a tramitar un pedido de camiones a Montevideo y la capital le envió dos.

Hace diez años, a Rocha también le servían los camiones recolectores que Montevideo tenía fuera de servicio, dado que en ese momento la reciente administración del frenteamplista Artigas Barrios todavía usaba el sistema de camiones abiertos. "Ahora tenemos una realidad muy diferente, con un sistema similar al de Montevideo. Pero a veces los camiones que tienen en desuso nosotros los traemos por si precisamos algún repuesto", expresó a El Observador el actual intendente de Rocha, Aníbal Pereyra. Meses atrás un equipo rochense viajó a la capital para ver unas unidades, pero finalmente no se las quedó.

Luces y columnas

Tanto la exdirectora de Acondicionamiento Urbano, Eleonora Bianchi, como la actual jerarca, Silvana Pissano, aseguraron que es habitual que otros departamentos pidan a Montevideo luminarias y columnas que ya no se usan. "Entre las intendencias tenemos una conciencia de reutilización y de reciclaje", expresó Pissano a El Observador.

El último pedido fue para el evento "Abrazo del Solís Grande", que organizó Canelones en junto con Maldonado y se celebró a mediados de noviembre. En ese caso no se trató de una donación sino que los organizadores se ofrecieron a retirar columnas de hierro instaladas en la avenida Ricaldoni a cambio de llevárselas. "El costo de retirarlas era prácticamente el valor de las columnas", explicó a El Observador el director de la Unidad Técnica de Alumbrado Público (UTAP), Pablo Chavarría. También solicitaron las columnas instaladas en Lezica para iluminar la fiesta. Chavarría señaló que siempre son "casos puntuales" y que últimamente no ha sucedido con las lámparas, ya que, cuando se retiran, por lo general es porque están rotas y ya no iluminan.

Viaje en ómnibus por Canelones

Las empresas de transporte que trabajan con líneas suburbanas -que conectan Montevideo con localidades de Canelones y San José- suelen reciclar los ómnibus que, al cumplir los 18 años de antigüedad, quedan imposibilitados de ofrecer ese servicio. En el caso de Canelones, los ómnibus que circulan dentro del departamento pueden tener hasta 25 años, por lo que las empresas tienen un margen de siete años para usar las unidades que ya no pueden ofrecer el servicio suburbano. Si la empresa tiene servicio suburbano y departamental lo que hace es pasar ese ómnibus -que tiene 18 años- para usar dentro del departamento. Si no, lo que hace es comprarlo más barato a otras empresas, explicó a El Observador Oilcar Camaño, presidente de la Unión Nacional de Trabajadores del Transporte (Unott) y secretario general del sindicato de Copsa.

Cuanto más viejo es el ómnibus, menos tiempo va a estar en la calle y más tiempo en el taller, por lo que la calidad del transporte empeora. Ese es el razonamiento del director de Tránsito y Transporte de Canelones, Marcelo Metediera, quien considera que se trata de "un problema que afecta directamente a la gente".

La comuna canaria tiene estadísticas sobre la antigüedad de los ómnibus de pasajeros, aunque el cruce de datos es uno de los objetivos que se estableció para este quinquenio. "Si nosotros permitimos que eso suceda (la compra de ómnibus de más de 18 años) entonces nunca vamos a tener flota nueva. Por eso nuestro objetivo es crear un Sistema Canario de Transporte, que a través de un fideicomiso las empresas tengan dinero para renovar unidades. Si te consigo los recursos, no tenés cómo decirme que no", dijo Metediera a El Observador.

Generosidad y carencias

La herencia que recibe el interior por parte de la capital tiene varias lecturas. Una de ellas expone las carencias que hay en otros departamentos que se conforman con maquinaria o herramientas en mal estado porque la contracara es ni siquiera tenerlas, consideró en diálogo con El Observador Sergio Botana, presidente del Congreso de Intendentes y jefe comunal de Cerro Largo.

"Siempre el más pobre tiene menos. El más pobre tiene una peor casa y un peor auto. Lo que es muy duro es que el país distribuya con tanta inequidad en lo territorial", señaló Botana, en cuanto a las diferencias en la inversión y el gasto del gobierno nacional en la capital en comparación con el interior.

"Siempre el más pobre tiene menos. El más pobre tiene una peor casa y un peor auto. Lo que es muy duro es que el país distribuya con tanta inequidad en lo territorial", señaló Botana, en cuanto a las diferencias en la inversión y el gasto del gobierno nacional en la capital en comparación con el interior.

De todos modos, el intendendente prefirió mirarle el lado positivo: a la maquinaria se le puede dar una "segunda vuelta" y, después de todo, es un "lindo gesto de colaboración" que la capital tiene hacia el resto del país.
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