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Este viernes se cumple un año de la tragedia de la cárcel de Rocha, en la que murieron doce reclusos incinerados y sobrevivieron ocho, con lesiones graves. El incendio comenzó cuando uno de los calentadores caseros, que consisten en resistencias sobre ladrillos conectadas al cableado eléctrico, encendió la llama de una frazada en el pabellón 2 de la cárcel.

Los reclusos colgaban estas frazadas en las cuchetas, en forma de ranchadas, para protegerse del frío y lograr cierta intimidad. Y lo siguen haciendo, así como también siguen utilizando esos calentadores para cocinar y calefaccionar las celdas.

El jefe de Policía de Rocha, Óscar Miraballes, dijo a El Observador que “no es posible otro sistema de calefacción; quizá en una cárcel moderna, pero no en una cárcel como ésta”; y agregó: “existe una tradición carcelaria en cuanto a las ranchadas, que nosotros por más que queramos, las sacamos un día y al otro día las ponen de vuelta”.

La cárcel, que está ubicada a dos cuadras de la céntrica plaza Independencia de la ciudad, es un edificio histórico que se construyó en 1878. “El estado del edificio en general es malo: se encuentra en un deterioro muy importante”, agregó Miraballes.

El edificio fue construido para recluir a 60 a presos pero hoy cuenta con 149, algunos de los cuales están alojados en contenedores en el patio de la cárcel, porque dos de los cinco módulos internos, permanecen clausurados por la justicia desde el incendio. El jefe de Policía informó a El Observador que ingresan en promedio 15 nuevos procesados con prisión por mes.

"La solución es construir una cárcel nueva"
A su vez, la cárcel de Rocha sigue albergando población de ambos sexos. “Están separados por rejas pero están dentro de un recinto carcelario mujeres y hombres; es algo que creo que no hay antecedentes en otra cárcel del Uruguay”, dijo Miraballes.

Se han realizado reformas edilicias, se cambió la instalación eléctrica, a pesar de que no se solucionó el problema de la calefacción, se aumentó el personal y, a diferencia de cuando sucedió en incendio, hoy la cárcel cumple con las recomendaciones de la Dirección Nacional de Bomberos.

"Esa cárcel está destinada a desaparecer", dijo hace un año Jorge Vázquez, subsecretario del Interior. Sin embargo, no se perciben soluciones a mediano plazo. Después del incendio se trasladaron 20 reclusos a la Chacra Policial, que queda a las afueras de la ciudad, para descongestionar la cárcel departamental, donde la superpoblación se siente como un problema diario.

Miraballes dijo a El Observador: “nosotros no tenemos confirmado que la cárcel se va a cerrar; lo que tenemos conocimiento es que hay una expectativa de que cuando se termine la otra parte de (la cárcel de) Las Rosas quizá ahí se pueda trasladar algún grupo de reclusos”.

“La solución es construir una cárcel nueva”, concluyó el intendente de Rocha Artigas Barrios en diálogo con El Observador.

El diputado por Rocha Aníbal Pereyra explicó a El Observador que “no hay tiempos definidos”, sino que la clausura de la cárcel “depende del avance de la construcción” de la cárcel espejo en Las Rosas.

Cuando se le consultó al jefe policial si, en estas condiciones de precariedad, se podría descartar la posibilidad de que suceda una nueva tragedia como la del 8 de julio de 2010, Miraballes expresó: “No, nadie puede asegurar eso”.

Declaraciones y marchas
Amnistía Internacional Uruguay expresó este viernes en un comunicado público “su preocupación porque este establecimiento carcelario continua funcionando en las mismas condiciones en que se desató el incendio en la madrugada del 8 de julio de 2010”.

En la madrugada de este viernes, familiares y allegados de las víctimas se reunieron afuera de la cárcel con velas, desde la hora 3, recordando el comienzo del incendio y denunciando la negligencia del personal policial y de Bomberos. Luego, en la tarde de este viernes, hubo una marcha entorno a la cárcel, como todos los días 8 de cada mes, en recuerdo de las víctimas y en reclamo de justicia.
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