El jugo de cebolla pone en evidencia las fallas del sistema de salud en Estados Unidos
La viralización del preparado en la red TikTok como un remedio contra el Covid-19 disparó las alarmas de las autoridades sanitarias en un país en el que, pese a tener uno de los servicios de salud más avanzados, al menos 30 millones de personas carecen de seguro médico
Las soluciones milagrosas son tentadoras, todavía más cuando las necesidades urgen y no hay respuestas probadas a la mano. En su momento fue el dióxido de cloro; ahora es el jugo de cebolla, otro falso remedio contra el Covid-19 que promocionan miles de usuarios de la red social TikTok mediante videos que en pocos días alcanzaron decenas de millones de visitas solo en Estados Unidos.
Más allá del preocupante “éxito” de este nuevo falso remedio, su alto nivel de viralización demuestra, según los sanitaristas, las dificultades que tienen millones de estadounidenses para acceder al sistema de salud en un país en el que unos 30 millones de habitantes, casi el 10 de la población, carecen de seguro médico, y otros varios millones no tienen acceso a un servicio mínimo de salud.
De hecho, las alarmas de las autoridades sanitarias se dispararon cuando los médicos comenzaron a recibir, a pesar de la falta de pruebas científicas sobre su efectividad, cada vez con más frecuencia consultas sobre la efectividad del preparado, hecho con cebollas rebanadas maceradas en agua.
"Las cebollas no le van a hacer daño a nadie, pero si alguien está enfermo debe acudir a verdaderos profesionales", advierte Katrine Wallace, epidemióloga en la Universidad de Illinois, en Chicago. “Si alguien contrajo la enfermedad y se limita a tomar juego de cebolla, por más leves que sean sus síntomas, sin un tratamiento adecuado puede propagar el Covid o la gripe a su alrededor", dijo la especialistas a la agencia de noticias AFP.
Pese a las advertencia de los facultativos, en momentos en que el país registra con el inicio del inverno boreal una escalada de los casos de bronquitis y la circulación de la subvariante de ómicron BF.7 de alta capacidad de trasmisión, la nueva poción mágica es aclamada en TikTok con comentarios como "¡A mí me funciona!", un resultado que los especialistas señalan que solo puede producirse por el efecto placebo.
"Las soluciones simples para problemas complicados a menudo funcionan bien con algoritmos basados en la participación. Más aún cuando estas soluciones son económicas y de fácil acceso, mientras que la atención médica está muy lejos de serlo”, señala el especialistas en desinformación Abbie Richards con relación al impacto que tienen los llamados “influencers” que pululan en el mundo virtual en torno a temas que van desde las vacunas hasta el aborto.
Richards, que ha investigado TikTok, señala que el éxito de los videos de jugo de cebolla ilustra la prevalencia en la plataforma, pero también en otras, de informaciones más que dudosas en materia de salud. Por lo pronto, en uno de los videos más viralizados, que alcanzó 2,5 millones de reproducciones, una mujer que se identifica como "hija de la madre naturaleza" promociona el jugo de cebolla y recomienda fermentar el preparado por unas horas para que sea más potente.
Pese al estado de alerta de las autoridades sanitarias frente a un caso que recuerda la difusión del dióxido de cloro como una solución frente al Covid-19, los videos no fueron eliminados de TikTok porque la red social, que por otra parte no goza de la simpatía de las autoridades estadounidenses por su origen chino, no los clasificó como contenido "potencialmente dañino".
Para algunos, se trata de un tema complejo. Son los que abordan la cuestión del equilibrio en las redes sociales y plataformas entre la lucha contra la desinformación y la libertad de expresión. “Demasiado énfasis en el jugo de cebolla podría impulsar la idea de que este tipo de tratamiento está censurado”, dice Richards. “Mejor sería que TikTok garantice información confiable y reconocida sobre temas de salud, y que sea de fácil acceso y presentada de manera atractiva”, agrega.
En lo inmediato, y más allá de la cuestión de la libertad de expresión, el éxito de los videos como el del jugo de cebolla expone "los enormes problemas" del sistema de salud estadounidense. "Es fácil decirle a la gente que consulte al médico. Realmente no me sorprende que en una sociedad donde el acceso a la salud está restringido, donde el sistema está sobrecargado y donde reina la confusión respecto a la lucha contra nuevas enfermedades, la gente beba jugo de cebolla o se ponga ajo en los oídos", dice Richards.
En un libro de reciente publicación, Scott Gottlieb, comisionado de Donald Trump en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) entre 2017 y 2019, señala que “el coronavirus fue un evento esperado que no se anticipó adecuadamente” y que, además de evidenciar “las debilidades y fallas” del sistema público y privado de salud, “le costó muy caro a Estados Unidos”. Gottlieb, quien en la actualidad trabaja para el gigante farmacéutico Pfizer, fue uno de los primeros en advertir la amenaza y en pronosticar el desastre sanitario que se avecinaba.
“En el sistema de salud más avanzado del mundo nos quedamos sin máscaras médicas. Tuvimos que modernizar las máquinas de anestesia y convertirlas en respiradores. No teníamos suficientes hisopos para recolectar muestras y no hubo un liderazgo político claro”, relata el especialista en su libro “Propagación incontrolada: por qué el COVID-19 nos aplastó y cómo podemos vencer la próxima pandemia”. Gottlieb enfatiza que “todo el sistema de las instituciones gubernamentales dejó a la nación ciega a la amenaza e incapaz de montar una respuesta efectiva”.
Por lo pronto, no solo la cebolla ha acaparado la atención de la Organización Mundial de la Salud (OMS). También lo han hecho el ajo y jengibre, al punto tal que el organismo se vio obligado en los últimos días a aclarar que “si bien se trata de alimentos saludables que pueden tener algunas propiedades antimicrobianas, no hay pruebas científicas que avalen que comerlos proteja contra el brote actual de coronavirus".
Con relación a la cebolla, la OMS precisó “que no posee efecto antiviral ni antibiótico” y que “los escasos efectos sobre la salud que se hayan podido demostrar han sido estudios en su mayoría in vitro o en animales” por lo que los resultados “no se pueden extrapolar” a los seres humanos. Una advertencia que, al decir del éxito que tiene en TikToK el jugo de cebolla, no parece haber provocado el efecto deseado por las autoridades sanitarias en un país en el que abundan las teorías conspirativas y los antivacunas.