Los múltiples problemas que enfrenta Colombia, un país de más de 77 mil casos anuales de violencia intrafamiliar; de unas 28 denuncias diarias –en promedio– de ataques sexuales a menores de edad; de más de 25 mil muertes violentas por año; de 28% de pobres en una sociedad estratificada; con una mayoría de instituciones del Estado con riesgo de corrupción "alta" o "muy alta"; uno de los mayores productores y exportadores de cocaína; con problemas medioambientales; 7 millones de desplazados internos, más de 265 mil muertos y 45 mil desaparecidos, por una guerra interna de 52 años, calzan a la perfección con los desvelos pastorales del papa Francisco que desde que llegó al Vaticano, el 13 de marzo de 2013, puso el acento en los más desfavorecidos de la sociedad y ha rechazado una Iglesia condenatoria.
El pacificador
El papa estuvo seis días en Colombia, en donde envió un mensaje enfavor de la paz y la reconciliación