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El pianista clásico que está dentro de la explosión de la música latina

El colombiano Jorge Mejía mostrará en Montevideo su faceta como concertista, pero también es una figura clave de la industria musical

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15 de junio de 2018 a las 05:00

Es músico, compositor y concertista. De hecho, esa es la razón por la que el colombiano Jorge Mejía estará en Uruguay el próximo 19 de junio. Se presentará junto a la Orquesta Juvenil del Sodre, con la que realizará una presentación de cinco de los 35 preludios que integran su obra An open book.


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Se trata de un trabajo que combina música con literatura, y que hasta ahora solo se ha presentado en Miami (donde la orquesta que interpretó sus piezas fue dirigida por el uruguayo José Serebrier) y en Guayaquil, Ecuador.

En Montevideo, la orquesta estará dirigida por Ariel Britos, a quien Mejía considera “un visionario en la expansión de la música clásica en Uruguay y hacia el exterior”, y anticipó más trabajos en conjunto para el futuro inmediato.

Pero además de esa faceta, Mejía es también el presidente para toda América Latina y el mercado hispano de Estados Unidos de la editora musical Sony/ATV. Está en el medio, por lo tanto, del giro que experimenta la industria musical en el mundo digital, y fue el hombre a cargo de la supervisión de la explosión de Despacito.

De esas dos facetas conversó Mejía con El Observador, antes de su presentación en el Auditorio Adela Reta.

¿Cuál fue la motivación para la obra y la combinación de formatos presente en An open book?

Viene de dos lugares. Toda la vida he sido amante absoluto y total de la escritura, de los grandes escritores y de los grandes compositores. Al igual que pianista y compositor, siempre he estado escribiendo cosas. Estaba haciendo los preludios por un lado y por otro escribiendo un libro, y me empecé a dar cuenta que las dos cosas se entrelazaban, de una manera natural y preciosa. Y cuando presenté un disco inicial, que tenía los preludios solo para piano, empecé a contar historias, de forma improvisada que se intercalaban con las piezas. Y me di cuenta que la conexión del público con la música se acrecentaba al contar esas historias. Se volvía casi palpable la combinación y la conexión. Entonces para el lanzamiento del disco, que incluye la orquesta además del piano, decidí unir las dos cosas de forma oficial, entonces el lanzamiento completo es un libro y el disco, con una narrativa por cada pieza, o una pieza para cada narrativa. Y así se hace en vivo.

Esta interpretación es con una orquesta juvenil, ¿hay una obligación para los mayores de transmitir la música clásica cuando se dan situaciones como esta?

Para mí es indispensable, una cosa de vida o muerte que la gente descubra la belleza de la música clásica. Las palabras y la narrativa ayudan a conectar con esta música preciosa y divina. Y además es una oportunidad de trabajar con gente joven, que para mí es una de las grandes bendiciones. La Orquesta Juvenil es la cumbre del sistema que tienen instalado en Uruguay y son los mejores de todas las orquestas y coros del país los que llegan ahí. Es estar en el corazón de la misión de llevar esta música a la mayor cantidad de público posible y qué mejor lugar para empezar que con los jóvenes.

¿Es necesario encararlos de otra manera para conectar con ellos?

No, yo creo que la música clásica se defiende por sí sola, especialmente en vivo. Cuando uno está frente a un cello y oye vibrar a ese instrumento, uno no puede sino vibrar igual que ese instrumento, sino uno es de piedra. Lo que pasa es que a veces los conciertos de música clásica, si uno no está acostumbrado o no conoce la pieza, es difícil sumergirse, entrar, cerrar los ojos y escuchar. La idea de las palabras es mezclar esas dos cosas en vivo, y ahí se engancha. Pero es igual para los de 9 a 90, todos vibran igual siempre que les des algo de que agarrarse para escuchar esa música.

¿Saber de música ayuda al momento de gestionar una editora musical como Sony/ATV?

Claro que sí, porque uno tiene una sensibilidad y un lenguaje que domina. Pero de igual manera, al tratarse de una industria, también hay negocios, entonces uno tiene que ser capaz de ponerse las dos gorras: la de empresario y la de artista. Pero nunca está de más que una compagine a la otra.

En los últimos años la música latina ha experimentado un incremento en popularidad y presencia, ¿cómo se produjo ese crecimiento?

Venimos de tres años de crecimiento, después de varios años de lo opuesto. O sea que hemos dado vuelta la situación. Dentro de eso, la música latina ha crecido vertiginosamente, gracias al streaming digital. Por una lado la escucha en esas plataformas, y luego por lo que producen las canciones como Despacito y Mi gente, o los artistas como Maluma, no solo en el ámbito latino, sino en todo el mundo. Es un gran momento de la música latina y de la música en general.

¿Cómo se logró capitalizar el mundo digital, que hasta ahora parecía ser un punto débil para la industria?

Empezó a crecer cuando los usuarios de los distintos países empezaron a descubrir la conveniencia de suscribirse a servicios de streaming musical como Spotify o Apple Music. Y con eso empezamos a tener más mercado, y por lo tanto crece la industria y nuestra habilidad para invertir y hacer propuestas dentro de ese ámbito.

Y dentro de ese contexto de expansión, ¿qué ocurre con Sudamérica?

Es uno de los territorios líder a nivel mundial en, por ejemplo, vistas en YouTube, clics y streams en Spotify, principalmente en los casos de México y Brasil. A nivel de número de gente escuchando música digital, toda Latinoamérica se está convirtiendo en un territorio importante. Es un público enorme, pero aún no sucede a nivel de monetización. Eso viene por detrás, pero todo apunta a un crecimiento también en ese sentido.

Ayuda que sea una región muy musical.

Por supuesto; somos extremadamente musicales, y además, con distintos mundos. La música argentina es distinta a la de México, y esa es distinta a la de Colombia, o la de Brasil. Pero todas, en algún momento han tenido una exportación mundial. Creo que lo que ha sucedido con el mundo digital y el streaming es que la exportación se acelera. Y toda esa música, que en algún momento le gustaba a los alemanes, a los suecos, a los finlandeses, les llega de inmediato y tenemos una expansión, como estamos viviendo.

¿Cuáles son los desafíos en este contexto para la industria en el contexto digital?

Los desafíos vienen por encontrar acuerdos con los proveedores de servicios, que hagan justicia con el rol de los compositores y autores, encontrar el balance entre la mejor monetización posible y el crecimiento de los servicios.

Despacito

Tanto Luis Fonsi como Daddy Yankee y Erika Ender, los autores del megahit que dominó todo 2017, son artistas que Mejía representa. “Luis me hace llegar el tema ya escrito y ya con la parte de Daddy Yankee, antes que la canción saliera. La oí y le dije: “Luis, hermano, tienes en tus manos un hit increíble”. En otras ocasiones me equivoqué, pero en esta nunca nos imaginamos al nivel que iba a llegar esta canción”, dijo el colombiano.

¿Cómo se reacciona ante un éxito así?

La reacción es bastante natural porque canciones así hacen que se incremente el interés por la música latina en todo el mundo, entonces aprovechas la bola de nieve y sumas y te vas uniendo a las producciones. Hoy en día la idea de cantar en español y en inglés –no solo para los hispanoparlantes, sino también para los artistas angloparlantes de Estados Unidos y del Reino Unido– no es ajena, se están democratizando los idiomas en la música, sobre todo esos dos.

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