Opinión > ANÁLISIS

El portazo a los productores lecheros

El sector lácteo está en crisis y debe ser escuchado 

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25 de noviembre de 2018 a las 05:00

E sta semana los productores lecheros perdieron las pocas esperanzas que les quedaban para recibir algún alivio ante una situación muy difícil que atraviesan. La gran mayoría de los planteos solicitados al Poder Ejecutivo fueron rechazados.
Treinta años atrás, en campaña electoral todo se proponía como muy fácil de resolver. Tras mostrar vacas holando y un productor ordeñando a mano, el actual ministro de Economía decía convincente a la cámara en primer plano: “Nuestro campo tiene una inmensa riqueza al alcance de la mano. Es urgente comenzar a aprovecharla como se puede y como se debe, asegurando la presencia en la tierra de los que la aman y saben trabajarla”.

El aviso no era necesariamente para captar el escaso voto rural. Una minoría que no llega a un senador. El productor lechero era un buen símbolo nacional. Si hay alguien que representa al trabajador, cualquiera sabe, es el productor lechero, madrugador por obligación implacable, sin domingos ni feriados. 

Todos conocemos sin que nadie nos lo enseñe el mérito de los productores lecheros: disfrutamos excelentes lácteos en Uruguay desde que nacemos y somos de los países con más consumo de lácteos del mundo, casi al nivel de los europeos. Antes repartida por carros tirados por caballos y en botella, hoy en sachets, todos hemos crecido con leche fresca fluida a precios accesibles, siempre allí, algo que para nosotros es normal pero que en otros países de América del Sur o en África o en la propia China es una rareza.
En aquel aviso, el actual ministro de Economía acusaba luego con firmeza. “Más de 50 mil productores agropecuarios esperan los créditos que nunca tuvieron, un sistema tributario estimulante y una comercialización que los empuje a crecer”. 

El tema, era según dicha propaganda, urgente. “No pueden seguir aguardando”. Y no era solo un tema de los productores lecheros. “Está en juego el futuro de todos, y el futuro tiene que comenzar ya”. Tras esa urgencia el aviso, por cierto muy convincente, se cerraba con un “vote por usted”.

En los últimos cinco años la salida de productores lecheros ha sido permanente. Pocos dirían que el sistema tributario les ha resultado estimulantes y en materia comercial, se los ha usado en las buenas y se los ha abandonado en las malas. 
En los años en que el precio internacional de los lácteos se disparó, internamente, el precio de la leche quedó absolutamente congelado. Según calculó en su momento el equipo del el ex ministro Aguerre eso significó una transferencia de los productores lecheros a los consumidores de US$ 130 millones. Los negocios pactados con Venezuela quedaron impagos. Otros US$ 70 millones que los productores vendieron y no se cobran.

En los últimos cinco años la salida de productores lecheros ha sido permanente. Pocos dirían que el sistema tributario les ha resultado estimulantes y en materia comercial, se los ha usado en las buenas y se los ha abandonado en las malas. 

Finalmente hace un año se decidió sacar a la leche de su precio congelado: subir el precio dos pesitos y generar un fondo para asistir a los productores. Durante un año se juntó el dinero, $ 1,30 por litro que fue a una cuenta bancaria pero no se repartió, se  acumuló pero no llegó a sus destinatario. Lo que se diría “bicicletear el dinero”. Recién esta semana, un año después, desvalorizados tras un año de quietud se empezó a repartir parte de ese dinero. 

Los productores lecheros están luchando con urgencia por su supervivencia. Ayer viernes el síndico que administra lo que queda de Pili le avisó a los productores que a partir del 28 de noviembre no se recibe más leche. Punto. Suerte en pila.
No es que la situación sea solo de los lecheros, puede hablarse con muchos ovejeros, granjeros, y el panorama será similar. Causa desazón tanta velocidad de reflejos para prevenir los problemas del turismo y tanta indiferencia a otros sectores que enfrentan los mismos o mayores problemas. La inclusión, a los rurales no los incluye. Devolución de impuestos a los turistas argentinos y brasileños sí, a los productores de leche de Uruguay, no.

Como los productores que tienen las cada vez menos ovejas que van quedando. 
Están al borde de abandonar. Electoralmente no suman. Han sido ordeñados hasta lo obsceno. Son el mejor ejemplo del “deber ser” y de porqué la sociedad se movilizó en enero del año pasado.

En el  intervalo de su recital, Waters puso un gran cartel: Resist! A los autoritarismos, al antisemitismo, a la contaminación del aire y del agua, a todas las discriminaciones. Es la obligación republicana, democrática, solidaria resistir. Es el pedido que cabe hacerle a los sacrificados tamberos: resistan. Uruguay no será Uruguay si no mantiene su red de productores lecheros. Resistan en el sentido de no abandonar, pero también en el sentido de hacerse oír, de explicar al ciudadano de a pie, cuanto tiempo hace que el precio de la leche está igual en pesos, cuánto más pagan por la energía que cuando esa misma energía es enviada a Brasil, cuántos productores lecheros abandonan cada mes la actividad.

El campo ha reclamado sin abandonar nunca la línea de los buenos modales. Lo cortés no quita lo valiente. Pero también hay tiempos para decir basta. La conciencia agropecuaria empieza en el vértice y se predica con el ejemplo.  Esta semana tras la negativa del gobierno a aliviar alguna carga al sector lechero, Justino Zabala, directivo de la Asociación de Productores de Leche de Canelones entendió que hay dos lecturas posibles de la reuniones con el gobierno, “o al Poder Ejecutivo no le interesa la lechería o no entienden la situación actual. Cualquiera de las dos lecturas son espantosas”  “Nos dieran un portazo en la cara”. No solo es que se nos dijo que no, sino lo peor es la forma en que se nos dice que no”. Porque incluso el fondo que se creó y que podría haber servido, pasó un año entero para ponerse en marcha.

Se le dio una chance a la paz. Sin renunciar nunca al pacifismo, al respeto, a las modalidades democráticas de expresión, cuando el poder te da un portazo injusto en la cara, la actitud ciudadana debe ser otra. A partir de esta semana sabemos que habrá otro 23 de enero en Durazno en 2019. Y sabemos que habrá nuevamente buenas razones para estar allí. 

 

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