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El reposo del goleador del Uruguayo: el Colo Ramírez disfruta en Mercedes

Terminó como máximo artillero de 2019 con 24 goles y no quiso perderse el fin de semana en familia en su tierra natal

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07 de diciembre de 2019 a las 13:49

Parecería que ya empezó su licencia, pero no es así. El lunes tiene que volver a Montevideo para entrenar con Liverpool. Pero este fin de semana libre no quería perdérselo por nada del mundo junto a sus seres queridos allí en Mercedes, su tierra natal. Por eso aprovechó y el viernes de tarde tomó el mate y se fue junto a su pareja Antonella y su hija Faustina para volver a sus pagos.

El flamante goleador del Campeonato Uruguayo, Juan Ignacio Ramírez, dejó por un rato la pelota y se fue a pasear por la hermosa rambla mercedaria,  a estar con sus amigos, sus seres queridos que lo pueden ver cada tanto y tratar de ir un rato de pesca.

Su mamá Carolina y su papá Juan, los esperaron con los brazos abiertos. Es que las distancias normalmente complican para verse más seguido.

El Colorado, como le dicen todos sus amigos, se quedó en su casa de la infancia, ahí en el barrio El Cerro de Mercedes, al oeste de la capital de Soriano.

Siempre le gusta ir a visitar a Sud América porque recuerda que la defendió y que fue campeón con esa camiseta.

Aunque él la llama “la IASA (Institución Atlética Sud América)”, como la conocen todos por allá. Y muestra de ello es que estuvo en la cancha en la que supo debutar y ser campeón.

“Vengo a pasar un rato con mis padres, mis abuelos, tíos, suegros, amigos. Me gustaría hacerlo más seguido en el año, pero no tengo tiempo y estas últimas semanas en las que jugamos y concentramos mucho, fue más difícil aún”, comentó el flamante goleador del Uruguayo a Referí desde su ciudad natal.

Si bien Gonzalo Bergessio tiene 20 tantos y puede anotar más en las finales, estas no son tenidas en cuenta por las estadísticas, por lo que Ramírez ya es el máximo artillero del principal certamen de fútbol del Uruguay.

Se transformó en el tercer jugador de Liverpool en conseguir ese puesto luego de que lo hicieran Alexander “Cacique” Medina –quien en 2003 con esa camiseta, fue el máximo artillero con 22 tantos, dos menos que él– y Junior Arias –compartido con Gastón Rodríguez de Wanderers en aquel momento– con 19, en 2015-16.

“Es una felicidad enorme haber sido el goleador del Uruguayo. Desde chico siempre soñé primero ser profesional y luego, poder llegar a ser goleador. Por suerte, este año se me pudo dar”, explicó Ramírez.

Claro que no quiere olvidarse de sus compañeros “quienes fueron determinantes para que yo pudiera ser el artillero. El jueves a la noche hicimos una comida y repasamos este año que fue inolvidable. Federico Martínez es un tremendo compañero y jugador y la mayoría de mis goles vinieron por asistencias suyas”.

Pero no solo recuerda a los que jugaron. También hace una pausa, como en el área a la hora de definir, y habla de otro futbolista.

“Tener a Emiliano Alfaro es un gran valor para cualquiera de nosotros. Miró todos los partidos desde afuera y lo que suma, es de locos. Siempre ha estado apoyando como referente. Cuando no ganábamos, siempre estaba su palabra de apoyo y de aprendizaje. Te hace crecer como persona, ya no solo como futbolista”, sostiene.

Cuando se le recuerda que hizo 24 tantos esta temporada, muestra su orgullo y también agrega: “Sí, pero también hice uno más a Bahía por la Copa Sudamericana”.

Este año fue tremendo para el Colo de Mercedes, el amigo de todos los lugareños de esa ciudad. Ganó con Liverpool el primer título en Primera división como fue el Torneo Intermedio y así clasificó a la Copa Sudamericana.

Pero también fue padre por primera vez. Faustina ya tiene seis meses y él ayuda como cualquier buen papá en la casa. No deja que Antonella, su pareja, haga todo. Es que ella tiene una escuela de modelos y su otra pasión es el periodismo deportivo y también el relato. De ambas cosas ya está recibida.

“En estos días, Faustina aprendió a gritar y está todo el día a los gritos (se ríe). Hemos crecido mucho con su nacimiento y eso conlleva mucha responsabilidad. Estamos creciendo juntos los tres. Me ha hecho mucho bien”, dice.

Comenta que con la gran actividad que tuvo Liverpool en el último mes con tantos partidos y concentraciones, le perdió un poco “la costumbre a cambiarle los pañales tan seguido como lo hacía antes. Pero ahora que terminó el campeonato, me voy a poner al día”.

Estuvieron cerca de lograr el pasaje a la Copa Libertadores para que el año fuera aún más redondo, pero perdieron en la última fecha con River Plate y no les alcanzó. “Fue lo único que quedó para lograr todos los objetivos planteados. Igual estamos felices por ir a la Copa Sudamericana”.

Cuando habla del técnico, el Papa Pezzolano, se nota el respeto que le tiene por lo importante que fue en su carrera.

“Hace dos años que veníamos trabajando con él. Es un técnico joven que nos entendía a nosotros cuando no encontrábamos la vuelta del mejor juego en la cancha. También quiero agradecerle a la gente que trabaja en los videos de los partidos. Todos nos hacían crecer día a día.  El Papa me indicaba cosas y me exigía a que me acostumbrara a meter goles en las prácticas. No importaba que fueran prácticas. Tenía que hacer goles sí o sí”, recuerda.

Y añade: “Lo vamos a extrañar ahora que se va al exterior. Por un lado, es una alegría por verlo crecer, pero por otro, nos da tristeza porque se va de Liverpool”.

El club de La Cuchilla estuvo “seis meses sin perder de local. Capaz que no trascendió mucho eso y sí más lo de Cerro Largo, pero eso no le pasa a cualquiera”, comenta el Colo Ramírez.

Para el goleador del Uruguayo actual, Liverpool dejó “la vara alta y queremos seguir consiguiendo cosas para el club”.

Ramírez llevó siempre la cuenta de sus goles en las inferiores y llegó a 130. Una vez le comentó a Referí que pese a ello, nunca había podido ser goleador porque tenía en su categoría a otro tremendo jugador como Rodrigo Amaral, quien normalmente se coronaba.

“Es cierto, por más goles que yo hiciera, él siempre me superaba. Pero justo hoy viniendo para acá le comentaba a Antonella que cambiaba todos aquellos goles en juveniles por haber sido ahora el goleador del Uruguayo de Primera división. Es un privilegio para mí”, explicó.

Estar en Mercedes le trae varios recuerdos como cuando ayudaba a su abuelo albañil a cargar bolsas de arena o tablones. Pero también se acuerda “cuando jugaba en la calle al fútbol y entraba a casa para ver los partidos de los grandes por televisión. Por eso ahora no puedo creer que yo esté jugando profesionalmente. No tenía ídolos de chico, pero me gustaba ver cómo jugaban Lodeiro, el Morro (García) y también Carlos Bueno, a quien tuve la suerte de tenerlo como compañero”.

Recuerda, a su vez, que Bueno “se enojaba mucho en los entrenamientos cuando errábamos algún gol. Eso también me enseño a crecer y a darme más cuenta aún de la importancia de las prácticas, como nos decía el Papa Pezzolano”.

Nunca se olvida de sus primeros pasos en Primera división y allí habla de “la importancia de Mario (Saralegui) y Ruben (Paz), quienes en aquel momento, siendo yo un adolescente, me dieron mucha confianza. Ruben era un fenómeno que me ayudó en la definición y en la parte técnica. Me hizo ser un futbolista más completo”.

Y no puede dejar de hablar de Mercedes. Lo lleva en sus genes. “Me gusta la tranquilidad de venir. Salir a caminar con Antonella y Faustina, tomar el mate al lado del río o ir a pescar. En Montevideo no podés descansar mucho. Encontrarme con excompañeros de la IASA con los que salimos campeones, recordar viejas épocas, todo ayuda para recargar pilas para volver a la capital. Son cosas buenas que me llenan de alegría”, dice.

Los abuelos de Faustina están muy felices. No quieren que pasen más las horas para tenerla más tiempo y aprovecharla. No es que en Montevideo no la vean, pero a veces, las distancias y los trabajos hacen que todo sea más complicado.

El pase del Colo Ramírez a un club del exterior, seguramente no demore. “A mitad de año mi representante me dijo que cabía la posibilidad de emigrar, pero luego en conjunto, decidimos que lo mejor era permanecer en Liverpool al menos hasta fin de año y, si se me daba, ser el goleador. Por suerte, ganamos el Intermedio, estamos en una copa internacional y conseguí ser el goleador. Ahora sí voy a hablar con él porque es el momento justo de hacerlo. En estos días hablaremos para ver qué depara mi futuro. Tengo contrato con Liverpool hasta diciembre de 2021”.

Con 22 años, Juan Ignacio Ramírez, espera tranquilo sobre su futuro. Este 2019 será inolvidable en su carrera y en su vida. Todo le salió bien, en la cancha y fuera de ella.

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