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Nacional dejó una pálida imagen el lunes contra Peñarol y muchas piezas para acomodar por parte del técnico Alexander Medina. Excepto un rato en el segundo tiempo cuando entró Santiago Romero y Tabaré Viudez pasó a jugar por la derecha (en el primer tiempo lo hizo por izquierda), el equipo careció de solidez defensiva, de desbordes claros y de peso en el área rival.

El viernes a la hora 21 en el Centenario vuelve a enfrentar a Peñarol por la Supercopa Uruguaya, pero la preocupación principal (más allá de que otra derrota clásica sería alarmante) es armar un equipo capaz de intentar la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores, el gran objetivo en este inicio de la temporada. El primer escollo es Chapecoense de Brasil, al que tiene que enfrentar el miércoles 31 de enero de visitante en Chapecó.

El lunes quedó demostrado claramente que los pedidos de un zaguero y un centrodelantero no son caprichos de Medina. Necesita reforzar esos dos sectores del equipo para ilusionarse con una buena campaña en 2018. De lo contrario, el camino puede ser tortuoso como ya lo fue en el segundo semestre de 2017 cuando Peñarol sumó cantidad y calidad a su plantel, mientras que Nacional en el actual periodo de pases solo anexó a Luis Aguiar, además de los regresos de Santiago Romero y Carlos De Pena.

En la zona defensiva la principal preocupación es conseguir un central. Diego Polenta está suspendido para los primeros tres partidos de la Libertadores, mientras que Agustín Rogel y Alexis Rolín no han logrado actuaciones que tranquilicen. Prueba de ello es que Medina priorizó a Mathías Corujo y el juvenil no defraudó. Seguramente será titular frente a Chapecoense.

El atacante de área es el otro desvelo del técnico. Frente a Peñarol jugaron Sebastián Fernández y luego Hugo Silveira. El primero, pese a su escasa altura (1,66 metros) ganó dos veces de cabeza, pero no es la posición donde mejor rinde. En el primer tiempo del clásico se notó esa carencia en el área. Silveira sufrió un bajón el semestre pasado y aún no pudo remontarlo. Entre el Intermedio y el Clausura marcó solo tres goles.

Sin otro jugadores de sus características que rinda y si no llega nadie en los próximos días, el técnico tendrá que buscarle la vuelta con una variante táctica.

La falta de elaboración también quedó en el debe. Con un bajo partido de Álvaro González por derecha, sin socios Luis Aguiar, los puntas no tuvieron muchas oportunidades de llegar con peligro por las bandas.

Después entró Sebastián Rodríguez, pero además de que se lesionó, está suspendido en la Copa. Tabaré Viudez empezó por izquierda y levantó notoriamente en el complemento cuando pasó a jugar por derecha. Es probable que para el viernes o incluso para jugar contra el Chapecoense cambie el sistema táctico y deje de utilizar el 4-3-3 para conformar un 4-4-2 más resistente.

Sin refuerzos, Medina tendrá que apelar al ingenio.

Línea por línea

Defensa: Corujo está seguro
El lunes jugaron Zunino, Corujo, Polenta y De Pena, quien actuó de lateral izquierdo y no fue una buena idea. Fucile se recupera de una tendinitis y es poco probable que pueda estar para el viernes. El que sí está pronto es Espino. El tema de Medina es armar la pareja de zagueros para enfrentar a Chapecoense la próxima semana. Corujo jugó bien, pero ante la suspensión de Polenta tendrá que decidir entre Rogel y Rolín, que no han convencido en las prácticas.

Mediocampo: El debut de Aguiar
Luis Aguiar no tuvo el mejor debut porque no encontró con quien asociarse. Solo tuvo participación activa en las pelotas quietas. Nacional mejoró en el segundo tiempo cuando ingresó Santiago Romero en lugar de Álvaro González. Esta puede ser una de las variantes para el partido del viernes. Arismendi terminó jugando de zaguero tras la expulsión de De Pena a los 34 minutos. Igual es la zona donde el Cacique tiene más variantes.

Ataque: Sin 9 es difícil
El técnico sigue insistiendo por la contratación de un centrodelantero. Y el partido del lunes le dio la razón. Sebastián Fernández solo en el área tiene escasas posibilidades de ganar, y cuando ingresó Hugo Silveira, si bien aportó mayor presencia, sigue fallando en la definición. Pese a su estatura (1,89 metros) son pocas las veces que logra cabecear con certeza. Las otras variantes que tiene el entrenador en el plantel son los juveniles Diego Coelho (para el partido pasado estaba lesionado) y Thiago Vecino, quien aún no debutó en Primera. Viudez, que empezó por izquierda, mejoró notoriamente su rendimiento cuando pasó a la derecha. Barcia no tuvo un buen partido.
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