Javier Milei, presidente electo de la Argentina.

Impacto Global > Por Fernando Pedrosa

En Argentina, el futuro pasó hace rato

Las dificultades presentes y el complejo futuro del presidente electo en la Argentina.
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25 de noviembre de 2023 a las 02:30

Javier Milei se encamina sin vueltas a asumir la presidencia argentina a partir del día 10 de diciembre.

Posiblemente, este sea el único dato seguro que hoy se maneja en los mentideros políticos y económicos del país. 

Los nombres de posibles ministros que se barajaban antes del balotaje caen por la llegada de otros que no aparecían ni en las más fantasiosas quinielas.

Un ejemplo paradigmático de ello es que el padre del proyecto de dolarización que Milei enarboló durante la campaña, el economista Emilio Ocampo, finalmente no ocupará el puesto para el que parecía entonces predestinado, la presidencia del Banco Central. 

Además, el anunciado futuro ministro de Economía será Luis Caputo, quien proviene de las entrañas del mundo financiero y anteriormente ofició de ministro de finanzas de Mauricio Macri.

En menos de una semana, el equipo de Milei está tomando definiciones cruciales para definir su identidad política al tiempo que “purificando” su programa de forma que no lo hizo en los últimos años. 

Los personajes extraños, los propagandistas, cosplayers y economistas con ideas exóticas, estarían siendo raleados de un gabinete que se encamina a enarbolar la bandera del pragmatismo, pero sin renunciar a la voluntad de cambio. 

Mientras tanto, lejos de todas estas idas y vueltas, la sociedad observa expectante.

Los resultados electorales fueron impactantes. Los 12 puntos de ventaja se magnifican más aun cuando se observan desagregados por distritos, por ejemplo, en Córdoba, uno de las principales provincias del país, Milei arañó el 75% de los votos, en Mendoza, otra de las grandes, estuvo cerca del 72%, en la potente provincia de Santa Fe bordeó el 62%.

En la Ciudad de Buenos Aires, Milei obtuvo un 57% y en Santa Cruz, el bastión de la familia Kirchner, 58%. En conjunto triunfó en 20 de las 24 provincias en que se ordena el esquema federal del país. 

El mensaje de cambio fue contundente pero también desesperado.

Casi en cualquier indicador que se busque (excepto el futbolístico), Argentina está peor que hace 40 años.

Junto a Venezuela son los únicos casos de la región que no han mejorado en casi nada y, encima, han retrocedido: Inflación, pobreza, desocupación, endeudamiento, calidad de la educación y la salud pública, desigualdad, expansión del narco y del delito común. Eso sí, sus elites gobernantes parecen vivir como en algún prospero emirato asiático. 

Los argentinos votaron en contra de las políticas del kirchnerismo, de sus ideas, del vínculo público–privado que han construido y repudiaron a un presidente caricatura que se va con números inéditos de rechazo: 83% de imagen negativa medido meses antes de la elección. Seguramente hoy sería mucho peor. 

Al mismo tiempo, los votantes no aceptaron repetir la experiencia de Néstor y Cristina que ofrecían Sergio y Malena Massa. La primera como tragedia, la segunda solo farsa. 

Pero, pasado el día de furia electoral, quizás el dato más importante sea la renovación de expectativas y el deseo de cambio que atraviesa a importantes sectores del país. 

Un mandato trasformador que no tuvo Mauricio Macri en 2015, y menos Alberto Fernández en 2019.

Posiblemente ese cambio de expectativas no sirva para nada si Milei no logra imponer –rápido- un paquete de profundas reformas, pero, a la vez, no habría posibilidad de reformas profundas sin ese entusiasmo social sosteniendo a un presidente institucionalmente débil.

Milei tiene poco tiempo para hacerlo, y seguramente sea consciente de eso. 

En este sentido, contar con funcionarios de la pasada gestión macrista le ayudará a acortar la tortuosa curva de aprendizaje que le impone el Estado nacional a los recién llegados. 

Como sea, también tiene una oportunidad, una valiosa oportunidad que hace pocos días parecía imposible.

El futuro del gobierno del liberal libertario Javier Gerardo Milei se jugará en los resultados económicos que logre, pero antes, mucho antes, en el trimestre que sigue a su asunción, enfrentará un desafío más prosaico, pero no por ello menos trascendente: el de su supervivencia.

 

Fernando Pedrosa es Profesor e Investigador de la Facultad de Ciencias Sociales (Universidad de Buenos Aires).

 

 

 

 

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