En recuerdo del bucanero
En La Habana se realizó un coloquio en homenaje al medio siglo de la muerte de uno de sus hijos adoptivos predilectos: el escritor Ernest Hemingway, quien vivió en la isla cubana casi dos décadas
"El vivió tres guerras. Era un hombre aventurero y estuvo como voluntario en la primera guerra mundial, en la guerra civil española y en la segunda guerra mundial. Las odia, pero las concibe. Es decir, cree que los buenos han de combatir a los malos, y lo que necesita es que los bandos estén claros”, dijo el crítico literario Carlos Reigosa, acerca de Hemingway.
Se fue a París y, allí, se relacionó con los miembros de la llamada Generación perdida (Ezra Pound, Francis Scott Fitzgerald, James Joyce, y Gertrude Stein, entre otros). Justamente, Stein fue la responsable de bautizar a este grupo sin querer, cuando le dijo a su amigo Hemingway: “Todos ustedes son una generación perdida. Los jóvenes que sirvieron en la guerra. Son una generación perdida... No respetan nada. Se están matando con el alcohol”.
En su momento, algunos vieron despectivamente a esta generación, atentos al hecho de que eran, en su mayoría, alcohólicos de vida oscura. Pero por la calidad e innovación en estilo de muchas de sus obras, estos autores trascendieron como un valioso grupo de autores estadounidenses que vivieron un tiempo en París y dejaron la marca de la guerra en su literatura.
La Habana, ayer y hoy
Terminada la segunda guerra, Hemingway realizó diversos viajes que lo llevaron de África a Europa, y de vuelta a Estados Unidos. Poco después se fue a Cuba. La isla fue fundamental en la temática de su siguiente gran obra, El viejo y el mar. El escritor vivió en Cuba cerca de 20 años e incluso, luego del triunfo de la revolución, trabó amistad con el propio Fidel Castro.
En Cuba, hace un par de semanas, el museo Ernest Hemingway de La Habana organizó el XIII Coloquio Internacional sobre el autor, dentro de los festejos del cincuentenario de su muerte, que se cumple hoy 2 de julio. Participaron académicos cubanos, canadienses, chilenos, japoneses, brasileños, españoles, italianos, argentinos y varios yanquis.
El evento incluyó, además de ponencias y documentales, paseos por la Finca Vigía, casa del escritor que quedó como patrimonio de Cuba, en la que hasta el día de hoy están guardados sus 9.000 libros, bastante ropa, sus recuerdos de guerra y trofeos de caza.
Viviendo en La Habana, Hemingway escribió la novela El viejo y el mar. En el libro se percibe que el autor la escribió en la isla en muchas de las descripciones de los espacios. Esta novela, que fue traducida a 12 idiomas, lleva vendidos más de cinco millones de ejemplares y le otorgó el Pulitzer, en 1953.
Al año siguiente, Hemingway recibió el Premio Nobel de Literatura, que nunca fue a buscar, hecho que algunos achacaron a la timidez.
Sobre su muerte, un balazo que se dio a sí mismo en el pequeño pueblito de Ketchum, en el estado de Idaho, hay quienes dicen que quizá fue un accidente, pues usó la escopeta que tenía para la caza y no dejó nota alguna.
Sin embargo, su perfil ayuda a que prevalezca la versión del suicidio: alcohólico, herido por la guerra, de familia con antecedentes suicidas, casado cuatro veces, artista, interesado en el boxeo, los toros y la caza.