En el marco de un discurso pronunciado desde la Casa Blanca, el presidente Joe Biden condenó el ataque lanzado por Hamás desde la Franja de Gaza contra el territorio israelí, al que calificó como de “pura maldad”, ocasión en la que afirmó que “Estados Unidos respalda a Israel” y está listo para desplegar "recursos adicionales"; además de confirmar que entre los civiles muertos hay 14 ciudadanos estadounidenses.
Además confirmó el martes que hay estadounidenses entre el gran número de rehenes tomados por Hamás durante su ataque sorpresa a Israel, y dijo que la última cifra de conciudadanos muertos era ahora de 14. Biden declaró en la Casa Blanca que hay "al menos 14 ciudadanos estadounidenses muertos" y "ahora sabemos que ciudadanos estadounidenses se encuentran entre los retenidos por Hamás".
Contacto telefónico
Biden informó que tanto él como la vicepresidenta Kamala Harris hablaron por teléfono con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para discutir la situación sobre el terreno, oportunidad en la que, según dijo, analizaron las acciones que Estados Unidos y otros aliados han tomado para apoyar a Israel después del ataque.
“Puede que nuestros corazones estén rotos, pero nuestra determinación es clara”, dijo Biden durante su intervención púbica, al tiempo que añadió que su gobierno se asegurará que “el Estado judío y democrático de Israel pueda defenderse hoy y mañana, como siempre lo hemos hecho”.
Desde que Hamás lanzó el ataque, Biden ha enfatizado en público su conmoción por la amplitud y la brutalidad del operativo. “Como presidente, no tengo mayor prioridad que la seguridad de los estadounidenses que son rehenes en todo el mundo”, dijo ahora Biden, quien confirmó que los servicios de inteligencia de Washington creen que hay ciudadanos del país tomados como rehenes.
El mandatario, además, informó que ordenó a su equipo que comparta expertos militares y de inteligencia para asesorar a los israelíes, anuncio que sigue a la información detallada por la Casa Blanca 24 horas después del ataque de Hamas, cuando confirmó que había comenzado a entregar municiones y equipos bélicos, y que el Pentágono estaba revisando sus inventarios para ver qué más se puede enviar rápidamente.
Biden, además, anunció que enviará a su principal diplomático a Tel Aviv en “una misión urgente” para mostrar el apoyo de Washington, misión que será encabezada por el secretario de Estado, Antony Blinken, “para entregar un mensaje de solidaridad y apoyo” y “hablar sobre qué recursos adicionales” puede bridarle Estados Unidos a Israel.
Por su parte, el Departamento de Defensa estadounidense precisó que el portaaviones USS Ford llegó al Mediterráneo oriental, y que dentro de su alcance está en condiciones de proporcionar apoyo aéreo y opciones de ataque de largo alcance si Tel Aviv lo solicita.
El Pentágono ha dicho que los aviones de combate, destructores y cruceros estadounidenses que navegaron con el Ford llevarán a cabo operaciones marítimas y aéreas que podrían incluir recopilación de inteligencia, interdicciones y ataques de largo alcance.
Junto con el Ford, Estados Unidos está enviando el crucero Normandy y los destructores Hudner, Ramage, Carney y Roosevelt; y también está aumentando con 10 escuadrones de combate el número de aviones F-35, F-15 y F-16 que la Fuerza Aérea tiene en la región.
Biden el lunes, en una declaración conjunta con su par de Francia, Emmanuel Macron; el canciller alemán Olaf Scholz; la primera ministra italiana, Giorgia Meloni; y el primer ministro británico, Rishi Sunak; subrayó las “aspiraciones legítimas del pueblo palestino” y su impulso de décadas por la soberanía, declaración en la que los mandatarios buscaron separar las aspiraciones de los palestinos de los “espantosos actos de terrorismo” de Hamás.
La Casa Blanca de Biden ha argumentado que su manejo del último conflicto entre Israel y Gaza en 2021 jugó un papel crucial para limitar su duración y la pérdida de vidas durante la escalada de violencia de 11 días que dejó un saldo de al menos 250 personas muertas en Gaza y 13 en Israel. En esa ocasión, el mandatario demócrata limitó sus comentarios públicos mientras presionó a Netanyahu en privado para que pusiera fin al conflicto.
(Con información de agencias)