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Frases de redacción: el humor y el ingenio como receta para aliviar el estrés

#ElObservador30años Frases de redacción: el humor y el ingenio como receta para aliviar el estrés

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25 de octubre de 2021 a las 05:00

El trabajo en una redacción es para un periodista de las cosas más divertidas y estresantes a la vez. Tratar de concentrarse para escribir la nota entre teclados sonando, conversaciones diversas que se suceden al mismo tiempo, la tele de fondo dando las noticias, o tener que pedir silencio para hacer una llamada a una fuente, son cosas de todos los días. 

Ese ambiente que se comparte durante tantas horas al día se presta para lanzar frases ingeniosas y recurrentes. Como en todo relato oral, esas frases se repiten y se repiten, aunque en muchos casos no se sabe quién fue el creador original. A largo de las tres décadas de El Observador, los trabajadores del diario inmortalizaron varias de ellas.

 "Escriban. Mal como siempre, ¡pero escriban!", decía el editor de Política Alfonso Lessa y se repite hasta hoy por muchos editores. 

"Está confirmado. Mañana sale el diario. Ya pueden ponerse a escribir", decía el editor de Economía Álvaro Amoretti.

“Hay internos”, es otro grito frecuente para evitar que dos personas conversaran a los gritos de una punta a la otra de la redacción

Vamos que esto no es un semanario”, gritaba el escanista Ariel Gómez cuando llegaba la hora 19 y se acercaba el cierre. Algunos le atribuyen el origen de esa frase a Alfonso Lessa, el primer editor de política del diario.

“No lo cuentes, escribilo”, frase célebre del editor de Política Claudio Romanoff cuando un periodista le relataba la nota.

“Ya lo dio El Observador”, decía el periodista de policiales Mario Rosa mientras el informativo emitía las noticias que él escribía para el día siguiente.

“Vamo’ arriba que podemos… el empate sirve”, decía Nacho Gabriel, periodista senior de Economía.

“Faltan fotos”, también era un exhorto de Ariel Gómez a que le pasaran fotos para las páginas del papel.

“Pasen páginas”, gritaba Gabriel Pereyra a voz en cuello desde las 4 de la tarde incitando a cerrar temprano.

No hagan llamadas periodísticas después de las 6”, repetía irónicamente Romanoff, procurando cerrar rápido, hasta que un día un periodista usó eso como excusa para justificar que el día anterior se había comido una noticia. 

"Si el auto que está abajo es el de tu padre, decile que se vaya tranquilo, porque hoy nos comemos hasta las 2 de la mañana", Álvaro Amoretti a periodistas jóvenes que los iban a buscar sus familiares.

“Te portaste precioso, tenés licencia en enero”, era otra frase típica de Romanoff cuando un periodista conseguía una noticia o entregaba temprano.

“Estás en cero”, otra frase de Romanoff.

"Acaba de aparecer en la pared una araña chiquita. ¿Saben que las arañas chiquitas significan noticia? Bueno, hay una suelta que no estamos encontrando. A llamar a todo el mundo" Álvaro Amoretti.

“Empezó el informativo”, decía cual grito de guerra Ariel Gómez.

“Cierro, luego existo”, decía Romanoff.

“Profesionales”´, grito con el que Jorge  Señorans avisaba que estaba la nota en la web para editar.

“¿Tenés boleta?”, preguntaba siempre Alicia López, quien se encargaba de tareas de secretaría en redacción reclamando las facturas para justificar los gastos.

También hay muchas frases de autor desconocido pero que son parte del día a día:

“Hay olor a entierro”, grita siempre algún editor cuando pasan las horas y faltan pasar varias páginas.

“No hay tapa, repito, no hay tapa”, cuando falta título principal.

“¿Quién tiene un Rincón?”, pedía el encargado de hacer la contratapa para la memorable sección Rincón y Misiones de anécdotas.

“Son cosas del fútbol”, se repite en redacción.

“Gol de Velez” o “Empató Defensor”, son frases repetidas cuando alguien viene con una noticia que ya dimos o que ya tenemos.

Vamo’ a leerno’”, también se usa ante una situación similar.

“Noticia mata enfoque”, para cuando alguien tenía toda una nota explicativa o analítica y conseguía información fresca.

Falta gente”, repiten los diseñadores o los editores cuando la nota queda corta para el papel.

*Este artículo forma parte de la edición especial 30 años de El Observador.

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