ver más
Por Juan Dubra
Algunas veces hay paros en la educación, y se escuchan quejas sobre las pérdidas de días de clase. Pronto contestan algunos que no se pierde nada por unos pocos días sin clase. También, el ausentismo docente es un problema importante en la escuela y liceo. Ambos fenómenos nos hacen preguntarnos ¿qué tan importantes son los días sin clase en los resultados académicos? Esa es una pregunta difícil de contestar, pues a menudo sucederá que un alumno a quien no le gusta estudiar, terminará faltando mucho a clase y repitiendo, pero no es el ausentismo lo que lo complica, sino el hecho de no querer estudiar. ¿Cómo se puede hacer para estimar cuánto afecta en el rendimiento no tener clase, si en principio uno querría ir a clase? Hoy describiré un trabajo que ayuda a entender esa pregunta.
Esta semana se llevó a cabo un foro sobre Economía Política en el que participaron varios economistas, hombres y mujeres, de la región, de Europa y de América del Norte. Estas conferencias son interesantes pues uno ve una gran variedad de temas, de técnicas nuevas, y se entera de nuevas bases de datos increíbles.

En esa fiesta del conocimiento, me llamó la atención el trabajo de Felipe González de la Pontificia Universidad Católica de Chile sobre los efectos de las protestas estudiantiles en Chile en el 2011, "Acción Colectiva en Redes: evidencia del movimiento estudiantil chileno".

El interés principal del trabajo es estudiar cómo la participación en redes afecta la decisión de acudir a protestas (¿cuánto influye en mi decisión de ir a una protesta las decisiones que tomen mis amigos?), y las consecuencias de la participación sobre resultados académicos y políticos.

Para contestar estas preguntas, el autor utilizó varias bases de datos que le permitieron construir, para cada alumno, quienes habían sido sus compañeros de clase (ni siquiera de generación, sino de clase, de salón) en toda su historia académica. Esto se define como la red de cada alumno. Luego, cruzó esta información con las notas en cada año de cada alumno, y con las asistencias en cada día del año durante el 2011.

El autor luego se fijó quién había faltado en cada uno de los días en que había habido protestas a nivel nacional. Estas protestas fueron realmente masivas en muchos casos, con inasistencias de hasta 80% en todo el país.

El primer hallazgo interesante del trabajo es que hay un umbral de participación (en el trabajo estimado en un 40%) tal que si menos que ese umbral participa en una protesta dentro de mi red, es poco probable que yo participe en la protesta, mientras que si es mayor que ese umbral, es muy probable que participe.

Esta estimación es complicada por el siguiente hecho. Imaginemos una protesta que "va a estar buena" (interesante, o cool, o relevante), y entonces va todo el mundo. Por otro lado, una protesta puede no atraer mucha gente. Si se estima qué efecto tienen las redes sobre mi participación, parecerá que el efecto es enorme, pues cuando todos van, yo voy, mientras que si no va nadie, yo no voy. Pero en realidad eso no tiene nada que ver con el efecto de las redes; es sencillamente que una protesta estaba buena, pero otra no, y la gente decide independientemente su participación.

Para depurar ese efecto, el autor se fijó en cómo la asistencia de los que estaban en las redes de mis conocidos, pero que no eran mis conocidos, afectó mi probabilidad de ir a una de las protestas. En ese contexto, la "calidad" de la protesta se mediría a través de cuánta de esa gente iba a las protestas; luego el efecto "neto" de mi red se manifestaría si, a igualdad de todo lo demás, en algunas redes sucedía que iban muchos alumnos, mientras que en otras redes iban pocos.

El trabajo mostró, con una metodología similar, que el solo hecho de haber faltado el día de la primera protesta masiva tuvo un efecto significativo sobre las notas, y que incrementó la probabilidad de repetir el año en 33%. Para aclarar: no es que la gente que fue a la protesta tenía una probabilidad de repetir que era 33% mayor que aquella de los que no fueron. Sería incorrecto decir que eso es el efecto de haber faltado ese día pues la gente que fue a la protesta era distinta a la gente que no fue, y se mezclan muchas cosas en las razones para ir (es posible que los menos estudiosos hayan ido, mientras que los más estudiosos no; si unos repiten y los otros no, no es culpa de haber asistido a la protesta).

En forma más o menos burda, ese número surge de asumir: que aquella gente en cuyas redes muchos conocidos fueron a la protesta, se vio más o menos "obligada" a asistir; mientras que aquellos en cuyas redes no fue nadie, se vieron obligados a no ir. En ese caso, la variación en si una persona va o no a una protesta no depende de sus características o sus decisiones, sino que son variaciones "exógenas". El método del autor permite depurar ese efecto, y estableció que participar en la primera protesta masiva (que a su vez hacía más probable la participación en otras protestas) incrementaba en un tercio la probabilidad de repetición.

Estas estimaciones están en línea con otros estudios internacionales sobre cómo afecta el ausentismo a la repetición. Y se sabe que la repetición es una causa importante del abandono del sistema educativo. Por más que parezca obvio que tener más clases aumenta el aprendizaje y reduce la probabilidad de repetición, este trabajo lo establece más allá de toda duda: las pérdidas de días de clase perjudica a los estudiantes, aumenta la probabilidad de repetición, y eventualmente de abandono del sistema educativo. l

Temas:

asistenca Educación Gobierno Chile economía historia Europa

Seguí leyendo