La importancia de la presión genética en la ganadería
Por Arturo Vierheller (h), especial para El Observador
En el número de mayo de la publicación norteamericana Drovers Cattle Network se presenta un trabajo realizado por el profesor Cliff Lamb, de la Universidad de Florida, que da cuenta de las enormes ventajas de inseminar usando los protocolos de tiempo fijo.
El trabajo presenta varios puntos de análisis sobre la base de los costos de un criador norteamericano que no se corresponde en la mayoría de los casos con nuestra economía rioplatense, pero un aspecto me pareció sumamente interesante.
El mismo es que el autor del trabajo sugiere enfáticamente poner una fuerte presión de selección en las vaquillonas de reposición. ¿En qué sentido? Guardar solamente las que se preñan rápido.
Aplicando esta presión de selección se presentaron datos de un ensayo donde, luego de seis años, se incrementó el porcentaje de preñez del 81% para una duración de 120 días de la temporada de servicio al 93% con una temporada de servicio de 72 días.
Entonces, acortar los tiempos y guardar solo las vaquillonas más precoces asegura una enorme eficiencia en la operación, y que además son los terneros de mayor peso del rodeo. A la vez, también impacta positivamente en la longevidad de las vacas.
Vale la pena buscar el trabajo que tiene muchas tablas donde se analizan las múltiples ventajas de esta técnica, entre ellas sobresaliendo el menor uso de toros de repaso. ¿Parece trivial? Pues no lo es. Hace poco escuché a un importante criador argentino decir que "nosotros no inseminamos. La inseminación no nos resultó". Sin palabras.