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El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) lanzó ejercicios militares no anunciados en las islas Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor, en el estratégico Estrecho de Ormuz, en momentos en que miles de infantes de marina de los Estados Unidos, respaldados por aviones de combate y buques de guerra, están aumentando lentamente su presencia en el Golfo Pérsico.

Los ejercicios ocurren luego de una serie de incautaciones de embarcaciones por parte de Teherán, situación a la que Washington respondió con el envío del portaviones USS Bataan con tropas y cazas furtivos F-35 a la zona, una de las más sensibles del mundo y por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial.

La fuerza de élite realizó los simulacros principalmente en Abu Musa, que junto con las islas Tunb Mayor y Tunb Menor, todas controladas por Irán, recientemente fueron objeto de tensiones políticas cada vez mayores con los Emiratos Árabes Unidos, que las reclama como propias.

El diferendo se remonta a 1971, cuando el entonces sha de Persia envió la marina real a las islas en la desembocadura del estrecho, después que los británicos retiraran sus fuerzas de lo que hoy son los Emiratos Árabes Unidos. Desde entonces, los líderes emiratíes sostuvieron que las islas les pertenecen, reclamo que tiene el apoyo de otros estados árabes.

“Las islas del golfo Pérsico son el honor de la gran nación del Irán islámico, y como hijos de esta valiente nación tenemos el deber de defender nuestro honor”, dijo Alireza Tangsiri, comandante en jefe de la Marina del CGRI, durante la ceremonia que marcó el inicio de los simulacros.

Las imágenes difundidas por los medios iraníes mostraron un gran número de efectivos militares, sistemas de defensa antimisiles y armamento antiaéreo desplegados en las islas, además de drones y embarcaciones a control remoto, ejercicio que Teherán presentó como un simulacro de respuesta rápida para defender las islas.

Los medios estatales dijeron que la Armada del IRGC presentó por primera vez un nuevo buque armado con misiles con un alcance de 600 kilómetros, además de consignar la instalación en las islas de misiles balísticos Fath, con un alcance de 120 kilómetros, y misiles de crucero Ghadir, con un alcance de más de 300 kilómetros.

Durante el inicio de las maniobras, el comandante en jefe del IRGC, Hossein Salami, reiteró la posición de Irán de rechazar la presencia de “extranjeros” en el Golfo Pérsico y afirmó que Teherán y sus vecinos árabes son totalmente capaces de defender las aguas regionales por sí mismos. “Mientras sus dedos estén en los gatillos, nuestra gente está tranquila y nuestro territorio seguro”, dijo a los soldados.

El mes pasado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán convocó al embajador ruso en Teherán para protestar contra la declaración conjunta de Moscú y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que cuestiona los derechos de Irán sobre las islas.

China, otro aliado estratégico de Teherán, hizo un movimiento similar en diciembre, cuando el presidente Xi Jinping firmó una declaración conjunta con el CCG que apoyaba el derecho de los Emiratos Árabes Unidos a negociar la propiedad de las islas, lo que también llevó a al gobierno iraní a convocar al embajador chino para protestar.

Las crecientes tensiones en la región, además, se registran luego de que la semana pasada Irán presentara un nuevo misil crucero con un alcance declarado de más de 1.000 kilómetros y que, según el gobierno, podría apuntar “específicamente a los portaaviones estadounidenses en la región si fuera necesario”.

El misil lleva el nombre de Abu Mahdi al-Muhandis, el comandante iraquí que fuera asesinado junto con el principal general de Irán, Qassem Soleimani, en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses en Bagdad en enero de 2020.

En las dos décadas que siguieron a los ataques del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York, en ocasiones hubo dos portaaviones estadounidenses diferentes en el Golfo Pérsico para proporcionar aviones de combate para las guerras en Afganistán e Irak, y más tarde para las operaciones contra el grupo Estado Islámico.

Sin embargo, aunque en forma lenta, Washington comenzó a reducir su presencia en la zona, estrategia que revirtió en los últimos meses. A fines de marzo, el Pentágono envió aviones de combate A-10 Thunderbolt II a la base de Al Dhafra, en los Emiratos Árabes Unidos; además de cazas F-16 y el destructor USS Thomas Hudner, a los que se sumaron aviones Stealth F-35A Lightning II, que llegaron la semana pasada.

Ahora, según lo anunciado, los Estados Unidos mantendrá una fuerza permanente en la región “en respuesta a los recientes intentos de Irán de amenazar el libre flujo de comercio en el Estrecho de Ormuz y sus aguas circundantes”.

(Con información de agencias)

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