El Banco Central (BCU) publicó el informe sobre la actividad de los asesores de inversión y gestores de portafolio en Uruguay durante el año pasado, el cual reveló que se movieron activos por más de US$ 37 mil millones.
La cifra implicó un crecimiento del 29% frente a 2022 cuando se habían movido activos por casi US$ 29 mil millones.
En la mayor parte de los casos, el asesoramiento financiero se realiza desde Uruguay pero el capital va hacia otros destinos sin ingresar al país, es decir que no necesariamente todo ese dinero pasa por Uruguay.
Del total de activos manejados el año pasado, el 47% estuvo explicado por 24.637 clientes de Argentina, quienes movieron a través de los agentes uruguayos un total de US$ 17.678 millones en 2023. Esta cifra implicó un aumento del 20% frente al registro de 2022.
En tanto, los clientes uruguayos fueron 13.896 y movieron US$ 4.218 millones a través de asesores y gestores, el 11% del total. La cifra implicó que la cantidad de dinero movilizado por uruguayos aumentó 33% en comparación con el registro de 2022. De acuerdo con el BCU, el incremento en la cantidad de clientes uruguayos —que saltó de 4.781 a 13.896 de un año a otro— responde a servicios de canalización de órdenes prestados por un asesor de inversión a través de la plataforma provista por una institución emisora de dinero electrónico.
Los clientes brasileños (2.186) explicaron el 4,09% del total de los activos manejados, mientras que el 37,11% restante (8.663) estuvo explicado por clientes de “otros” países.
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El reporte reflejó que en 2023 habían registrados ante el BCU 174 agentes, de los cuales 105 fueron asesores de inversión y 69 gestores de portafolio. Entre ambos tuvieron 170 oficinas abiertas en el país y contaron con 940 personas empleadas.
Los servicios brindados por los asesores y gestores fueron de referenciamiento, asesoramiento, canalización de órdenes, gestión discrecional, gestión de fondos de inversión, además de otros ofrecidos.
Los productos financieros más elegidos
Los US$ 37 mil millones movilizados a través de la industria de asesoría financiera uruguaya en 2023, lo hicieron principalmente a través de los siguientes productos: renta fija (US$ 13.534 millones) y fondos de inversión (US$ 13.225 millones).
En menor medida, también movilizaron dinero en otros instrumentos de renta variable (US$ 3.909 millones), otros instrumentos vinculados a índices bursátiles (US$ 2.187 millones), disponibilidades (US$ 1.847 millones), otros instrumentos (US$ 1.568 millones), productos estructurados (US$ 943 millones) y derivados lineales (US$ 36 millones).
Los gestores de portafolios son, según el BCU, personas jurídicas que, en forma profesional y habitual, administran —en forma discrecional e individualizada— las inversiones de terceros con arreglo a poderes de administración provistos por éstos y que no se encuentran alcanzados por otra figura supervisada por la Superintendencia de Servicios Financieros. También tienen como actividades complementarias la canalización de órdenes, asesoramiento y referenciación de clientes a otras instituciones financieras.
Esta figura que nació en 2019 requiere autorización previa del BCU para funcionar, y entre otras cosas se evalúa que cuente con antigüedad y reputación en los negocios que desarrolla.
En tanto, los asesores de inversión son personas o empresas que, en forma profesional y habitual, aconsejan a terceros respecto de la inversión, compra o venta de dinero, metales preciosos o valores objeto de oferta pública o privada. También canalizan las solicitudes recibidas de sus clientes hacia intermediarios radicados en el país o en el exterior. Estas entidades no requieren autorización previa para funcionar, pero sí necesitan inscripción en el registro del BCU.
Al igual que otros agentes financieros, tanto asesores como gestores deben reportar en forma periódica al BCU información sobre las actividades de asesoramiento, y sobre las políticas y procedimientos de prevención de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.