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25 de abril 2020 - 5:00hs

La nueva normalidad da un poco de pavor. Imaginar cómo la nueva situación sanitaria mundial afectará a la vida que teníamos antes del encierro plantea escenarios fríos y distantes. ¿Las salas de cine estarán vacías? ¿Las películas se proyectarán para poco más de diez personas intercaladas en los asientos? Y en el teatro, ¿qué? ¿Los actores tendrán tapabocas? ¿Habrá alcohol en gel en los asientos? ¿Cómo se manejará el público cuando llegue al país una muestra como la de Picasso en el MNAV, que rompió récords?

Con esos escenarios posibles, las neuronas de los gestores, directores y responsables de los centros e instituciones culturales del país están funcionando a toda máquina. En el medio, las dudas sobre la afluencia de público aparecen como un obstáculo a superar y la incertidumbre por una fecha puntual aumenta. 

Pero hay interés por salir adelante. Y volver, aunque sea, a una porción del movimiento cultural que la capital del país tenía antes del cierre.

En la espera

En todos los ámbitos, la decisión de abrir o retomar las actividades “normales” no depende de las instituciones; el primer paso lo deben tomar las autoridades nacionales, el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Educación y Cultura. Y eso es lo que todos esperan ahora: el puntapié inicial para que, con los protocolos pertinentes, se pueda comenzar a encarar la rutina lo más parecido a cómo era antes. 

En el Museo Gurvich, por ejemplo, ya hubo varias reprogramaciones y algunas actividades se pasaron para el año próximo. Incluso hay exposiciones que se suspendieron y se reacomodaron para dentro de dos años. Eso sucede porque, al igual que en otros centros de similares características, la gestión de las muestras implica una logística que no es únicamente responsabilidad directa del museo. Se depende mucho del exterior.

El edificio del Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI), en tanto, nunca cerró sus puertas, pero de todas formas tuvo que suspender exposiciones pautadas y está en una situación difícil con una muestra sobre Arte Indígena de Australia que debía retornar a Sidney en mayo, pero que la situación actual complica. 

Diego Vila

Los contenidos propios del museo, sin embargo, se han “corrido” al programa digital El MAPI va a tu casa, que según sus responsables ha sido muy exitoso. “Más de 200 niños han pasado por los talleres virtuales y el curso de arte medieval triplicó su asistencia a una cifra que en forma presencial alcanzamos en dos años. La potencialidad es enorme y estamos seguros de que llegó para quedarse”, dijo su director Facundo de Almeida sobre el proyecto. 

Por otra parte, De Almeida opinó que será difícil que todo siga igual que antes. Cree que la experiencia del museo se resentirá cuando por fin se pueda volver al edificio y así lo argumenta: “Es evidente que el futuro no va a ser igual a lo anterior y en un museo con concurrencia masiva como el MAPI –hasta el año pasado recibíamos un promedio de 350 o 400 niños por día, más el público adulto local y los turistas– el impacto va a ser enorme”.

En el Museo Nacional de Artes Visuales la situación es particular porque la pandemia lo encuentra en plena transición. Como aún no hay un nuevo director designado, Enrique Aguerre –que ejerció ese cargo hasta el 28 de febrero– seguirá colaborando para que el museo pueda adaptarse hasta que su sucesor asuma. La pandemia, además, cortó de raíz uno de los caballitos de batalla del museo para el 2020: la muestra de Petrona Viera. De los 90 días pautados para su exhibición, se cumplieron solo 30. Aun así, se la puede visitar digitalmente, así como a otras muestras de la institución. 

“Todos los museos de la Dirección Nacional de Cultura (DNC) estamos trabajando para potenciar las propuestas digitales, pero ninguno en el mundo está definiendo en estos momentos el día después. A futuro habrá que pensar cómo será la circulación de visitantes, cómo van a ser los grupos, cómo nos vamos a ordenar con los niños y adolescentes. Este tiempo de distanciamiento social nos va a permitir también revalorizar toda la cultura, las artes, lo presencial, los artistas que ponen el cuerpo y las artes plásticas que dan la posibilidad de contemplar físicamente una obra en sus colores, texturas, dimensiones. Eso es irremplazable. Dábamos por descontado que podíamos ir a los museos cuando quisiéramos, ahora vemos que no es así. A partir de ahora lo vamos a valorar como una experiencia central, fuerte, cuestionadora, conmovedora. Vamos a recuperar la potencia de compartir el arte en vivo y directo”, subrayó Aguerre.

Camilo dos Santos

De Almeida, por su parte, también reafirmó que el aislamiento renovará la experiencia del arte en vivo, pero también puso sus fichas al desarrollo del arte a través de la tecnología, algo que muchos museos del mundo están implementando. “El shock de virtualidad que nos ha dado esta cuarentena reafirma los resultados de los estudios que demuestran que la producción y consumo de cultura es mayoritariamente a distancia, y estimo que lo será aún más. No digo que la virtualidad reemplace la experiencia presencial, pero estoy convencido de que es imprescindible y complementaria, y que nos ofrece una oportunidad de potenciar la llegada de nuestro mensaje a públicos a los que no les estábamos brindando nuestros servicios”.

Medidas sustitutivas

Las salas de la Intendencia de Montevideo también se encuentran a la espera de las directrices nacionales, pero así como han hecho las demás instituciones, han tratado de mantenerse al alcance de los usuarios y con los contenidos circulando. Es el caso de, por ejemplo, la Sala Zitarrosa, que ante la falta de estrenos o espectáculos lanzó en estos días dos productos digitales sobre cine y música: el podcast Cineastas #DesdeCasa y la serie de videos musicales Mi casa mi escenario

El centro de Fotografía, en tanto, mantiene actividades puntuales en su programa Cdf en casa y esta semana, a partir del martes, retomará los encuentros con los autores de sus muestras de manera digital. Y el Teatro Solís y otras dependencias son parte de la plataforma Cultura en casa, lanzada hace algunas semanas por el MEC. 

Camilo dos Santos

En ese sentido, desde la Dirección de Cultura de la comuna se dijo que si bien no se está hablando internamente de una fecha de apertura puntual, se ha buscado adaptar el trabajo a las circunstancias y mantener la estructura y el funcionamiento de las unidades y servicios para que cuando se esté en condiciones de convocar a artistas y públicos, se haga.

El Auditorio del Sodre y el resto de las dependencias de esa institución también tienen el día después como norte. El presidente de su consejo directivo, Martin Inthamoussú, dijo que sobre la mesa hay “varios escenarios” y que mes a mes se están suspendiendo los espectáculos con posibilidad de que se reprogramen, y cancelando aquellos que no tengan otra alternativa. A su vez, Inthamoussú confirmó que José Miguel Onaíndia, director artístico de todas las salas, ya se encuentra preparando junto a su equipo la programación del segundo semestre del año, en el que esperan poder retomar las actividades. Aunque, claro, siempre bajo los nuevos parámetros y medidas a implementar.

Camilo dos Santos

“La experiencia va a cambiar mucho. Lo que dijo el presidente de pensar en una nueva normalidad es indicado para todos los ámbitos. Nada va a suplantar la experiencia de un espectáculo en vivo, pero claramente la situación nos está haciendo repensar los contenidos que producimos, desde dónde los producimos y cómo podemos hacer que el acceso a los bienes y servicios del Sodre, que es algo que es esta gestión nos importa mucho, entre en nuevos parámetros. Antes, entrar a la era digital al Sodre le hubiese costado más; ahora nos apuramos a resolverlo y lo hicimos muy bien en coordinación con la DNC. De toda experiencia sale algo bueno y en nuestro caso es que hicimos ese tránsito, que es una puerta que abrimos y que no tenemos intención de cerrar”, aseguró. 

El problema de los cines

A fines de marzo reabrieron los cines de China. No todos, solo el 5%. Estuvieron abiertos un par de días, las butacas permanecieron vacías, se reestrenaron películas viejas y volvieron a cerrar. Fue un amague de la industria que intentó volver a ponerse en funcionamiento. El miedo de la gente fue más fuerte; la posibilidad de un rebrote de covid-19 también.

María José Santacreu, directora de Cinemateca, pone el ejemplo del gigante asiático casi enseguida. Asegura que por supuesto que tienen ganas de volver, de ver las salas otra vez con público y los proyectores en funcionamiento, pero la realidad marca que para eso falta. Santacreu no quiere ponerse pesimista, pero no lo puede evitar: la incertidumbre, dice, puede que se mantenga más de lo planeado. Si bien la institución ha logrado mantenerse “en ejercicio” gracias a un convenio con TV Ciudad que emite sus películas semanalmente, la necesidad de abrir las salas es imperiosa.

“Cada vez que me pongo optimista y pienso que vamos a abrir en junio o julio, después enseguida pienso que va a ser en setiembre. O después. Fuimos de los primeros que cerramos y seguramente seremos los últimos en abril. Tendremos que esperar el ensayo general social en otros ámbitos, ver cómo funcionan las medidas y después intentarlo. Sabemos que no se va a volver a llenar la sala, que habrá medidas de distanciamiento. Pero lo que más me preocupa es la desinfección. En nuestro caso, que tenemos una economía frágil, es todo un tema. La conjunción de menos entradas, menos concurrencia y más costos, no sé cómo se va a resolver. Lo cierto es que lo más difícil ahora es ver como se reinicia la chispa. La situación es global”, dice.

Leonardo Carreño

Santacreu da en el clavo: la industria del cine quedó especialmente golpeada por la “cuarentena global” y las perspectivas no son buenas. Hollywood está trancado; el resto del mundo del cine también. Y eso repercute directamente en las salas uruguayas. Así lo deja claro Mariana Chango, gerenta general de Life Cinemas, cuando se le consulta sobre el tema: “Hay muchas variables que afectan al negocio del cine. Hay muchos estrenos que se suspendieron, pero también un montón de rodajes cancelados. El impacto en la industria cinematográfica va a tener cola larga. Por eso queremos ver qué producto vamos a poder ofrecer cuando podamos abrir, porque tiene que ser algo lo suficientemente atractivo para que la gente supere el miedo de los primeros días. Desde el 13 de marzo estamos pensando en la reapertura, pero al día de hoy creo que tenemos mínimo para un mes más”.

Chango menciona la posibilidad de que los shopping empiecen con una reapertura lenta, pero casi que descarta que los cines se plieguen a ella, al menos al mismo tiempo. “No sé si los cines vamos a acompañar. Estamos pensando en protocolos para abrir como se hizo en otros países, pero algunos tuvieron que echar para atrás. Estamos expectantes a los países que están más adelantados en la secuencia de la pandemia”.

Así, todos los rubros de la cultura se encuentran expectantes. Ya pasó el tiempo en que la cuarentena era una novedad y los proyectos digitales intentaban ayudarles a acomodar el cuerpo. Pero todos tienen claro que ahora llegó el momento de pensar en el día después. Que, más tarde o más temprano, llegará. Y en este contexto, no deja de ser un pensamiento positivo. (Producción: Nicolás Tabárez y Stephanie Galliazzi)

Los teatros en problemas

El caso de los teatros independientes es, quizás, el más dramático. El pasado martes la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI) –que integran 27 grupos teatrales entre ellos El Galpón, El Circular y La Candela– publicó un comunicado en el que solicitan ayuda económica al gobierno nacional, a través de la liberación de fondos previstos en leyes ya existentes. 
Camilo dos Santos
"Las salas están cerradas no pudiendo cumplir con los gastos de funcionamiento y mantenimiento, su personal ha pasado al seguro de paro; actores, actrices, directores, técnicos y docentes de grupos con sala y sin sala han quedado en su mayoría sin el único ingreso que percibían. Las carencias son tales que de continuar así al finalizar esta pandemia salas emblemáticas deberán cerrar definitivamente sus puertas y también desaparecerán grupos sin sala".
La FUTI propone una “resolución urgente de apoyos” a través de dos mecanismos legales para fondos: la entrega de los Fondos de Subsidio previstos en el la ley de presupuesto de 2015-2019 y agilizar el proyecto de implementación y financiación de la Ley Nacional de Teatro Independiente, votada por unanimidad en 2019, y que declara al teatro independiente como patrimonio nacional, lo que le reconoce la necesidad de ser protegido y asistido económicamente. 
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