A mediados de enero, siete productores familiares del paraje La Armonía –en Canelones– se esforzaban en superar obstáculos de gran porte, pero conocidos: el alza en los costos productivos, los desafíos que les impone el cambio climático y la caída en la demanda por sus hortalizas. De golpe, apareció en escena un monstruo que aún hoy les quita el sueño y tiene en jaque a sus sistemas productivos. Según comprobó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), un vecino aplicó en una chacra con producción de maíz un herbicida autorizado –picloram–, pero en una dosis ocho veces superior a la indicada en la etiqueta del frasco.
La historia de los granjeros que perdieron todo por mal uso de agroquímicos de un vecino
Siete granjeros perdieron su producción por uso excesivo de picloram en maíz