Conrado Ferber, presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC) en la administración de gobierno liderada por el presidente Luis Lacalle Pou, puso el foco en uno de los temas que más preocupan en estos tiempos en la agroindustria cárnica en Uruguay, la detección de residuos de un garrapaticida (fluazurón) en carne exportada a China.
Esa adversidad, que ocurrió más de una vez, más allá de ser un potencial problema para la salud del consumidor, afecta el estatus sanitario del país y pone en riesgo un mercado de alta relevancia para los embarques uruguayos.
En lo que va de 2026 China explica el 26% del total de ingresos de divisas a Uruguay por exportaciones de carnes: US$ 171,7 millones desde el 1° de enero al 14 de marzo, con base en datos del INAC, desde donde se señaló que en el último ejercicio anual (2025) China invirtió US$ 940,9 millones (29% del total).
"Se debería mejorar la comunicación"
En una columna de opinión publicada en el sitio atomorural.com Conrado Ferber, entre varias consideraciones, señaló que "se debería mejorar la comunicación", por un lado "para explicar al productor el perjuicio que ocasiona cuando remite hacienda sin el tiempo de espera correspondiente o utiliza productos no habilitados", pero "también se le debería informar que puede embarcar a frigorífico con garrapata viva, evitando las aplicaciones sobre la fecha".
"En general, cuando el productor entiende, reacciona positivamente", añadió, además de marcar que "el INAC debe destinar los fondos necesarios para esta campaña que debe ser contundente, está dentro de sus funciones", porque "nada condiciona más las exportaciones de carne que esta situación".
"Sanciones ser contundentes para el reincidente"
Ferber expresó que "las sanciones deben ser contundentes para el reincidente, siempre dentro del debido proceso, ya que todos sabemos que somos hijos del rigor (...), la amplia mayoría hace las cosas bien (...), pero debemos reconocer que hay un pequeño porcentaje de irresponsables que no entienden razones y ellos deben ser identificados y sancionados".
A continuación, la columna de opinión de quien además es productor agropecuario y se desempeñó en su momento como Director de Exposiciones en la Asociación Rural del Uruguay (ARU).
Residuos: un tiro en el pie
by Conrado Ferber Artagaveytia
Una vez más fueron detectados en China residuos de productos químicos en un embarque de carne. Nuevamente se trata de un garrapaticida, productos que, tras su uso, requieren respetar tiempos de espera que pueden llegar a ser de 122 días antes de enviar el animal a faena.
Sin ser responsable de nada, la planta frigorífica paga todas las consecuencias Sin ser responsable de nada, la planta frigorífica paga todas las consecuencias
Este incidente derivó en la suspensión del Frigorífico San Jacinto, pero pudo haber sido cualquier otro, ya que resulta imposible para los responsables de la planta conocer los antecedentes sanitarios del productor y mucho menos de la tropa. De más está señalar el enorme perjuicio económico que representa para la empresa sancionada no poder ingresar a China, donde cortes, menudencias y subproductos encuentran en ese mercado los mejores valores. En este momento, con el negocio tan ajustado, cada dólar cuenta. Ni hablar de los costos en imagen que esto representa, ya que el consumidor, que no entiende, solo ve el origen, la marca y la sanción. En definitiva, sin ser responsable de nada, la planta frigorífica paga todas las consecuencias.
El MGAP analiza un porcentaje de la faena, superior al de nuestros competidores, pero resulta imposible hacerlo a 50 mil animales en promedio por semana. De ese control aleatorio surgen muy pocos casos positivos, pero, aun siendo pocos, han ido aumentando en los últimos años. La ciencia investiga maneras de detectar estos residuos en el campo, y seguramente va a terminar logrando el objetivo. Ese día, la actitud negligente de unos pocos, habrá sumado un costo más para todos a la hora de embarcar.
Lamentablemente, nos estamos dando un tiro en el pie Lamentablemente, nos estamos dando un tiro en el pie
El tema está arriba de la mesa desde hace tiempo. Después del incidente del año pasado se aumentaron los muestreos, se rastrea el origen de la carne con problemas y se toman medidas con todos los posibles implicados. Se corre el riesgo de que paguen justos por pecadores, pero siempre será mejor que perder un mercado, el prestigio del origen Uruguay o perjudicar injustamente industrias que al final del día, son fundamentales a la hora de lograr una sana competencia por los animales que ofrecen los productores. Lamentablemente, nos estamos dando un tiro en el pie.
Hay otras cosas para hacer. Para empezar, se debería mejorar la comunicación, para explicar al productor el perjuicio que ocasiona cuando remite hacienda sin el tiempo de espera correspondiente o utiliza productos no habilitados. También se le debería informar que puede embarcar a frigorífico con garrapata viva, evitando las aplicaciones sobre la fecha.
En general, cuando el productor entiende, reacciona positivamente. Hay antecedentes en materia sanitaria que lo demuestran, la campaña contra la aftosa es un ejemplo claro. El INAC debe destinar los fondos necesarios para esta campaña que debe ser contundente. Está dentro de sus funciones, nada condiciona más las exportaciones de carne que esta situación.
En segundo lugar, se debería apelar al veterinario que certifica el embarque. El productor ya asume el costo de este control de campo que fuera implementado cuando la crisis de la aftosa, a principio de siglo, con el objetivo de reanudar los embarques a Europa, y que; como toda norma, tasa o impuesto en nuestro país, nunca se deroga una vez cumplido su propósito. Hoy no tiene más sentido, pero en virtud de que sigue vigente, el profesional, dentro del servicio de certificación, debería informar al productor sobre los perjuicios que puede causar, las multas que puede llegar a recibir y por último debería asesorarlo a la hora de llevar registros de las aplicaciones realizadas, de manera de evitar en lo posible que suba al camión por error, un animal sin el tiempo de espera necesario.
La amplia mayoría hace las cosas bien La amplia mayoría hace las cosas bien
Las sanciones deben ser contundentes para el reincidente, siempre dentro del debido proceso, ya que todos sabemos que somos hijos del rigor. Como ya dijimos, la amplia mayoría hace las cosas bien, sobre todo si entiende las consecuencias, pero debemos reconocer que hay un pequeño porcentaje de irresponsables que no entienden razones y ellos deben ser identificados y sancionados.