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La incorrección ausente

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07 de marzo de 2018 a las 05:00

¿Qué es lo que la gente quiere ver en televisión? La respuesta es cada vez más difícil de articular con precisión. Cada año la industria televisiva estadounidense invierte millones de dólares en un amplio abanico de ofertas de entretenimiento, pero un gran número de programas dura pocas semanas en el aire debido a los bajos ratings.

La originalidad de las propuestas no siempre resulta importante, mejor dicho, en infinidad de ocasiones termina siendo contraproducente. Netflix ha apostado por la televisión inteligente y de calidad, aunque no siempre los resultados le han sido satisfactorios. Ha cancelado varias series que tuvieron elogiosas reseñas críticas pero no consiguieron atraer audiencias masivas, o al menos satisfactorias en cuanto a cifras. Poner un programa al aire es un riesgo financiero, que puede incluso llevar a la bancarrota a un estudio, como ya ha pasado. ¿Qué es lo que la gente quiere ver en televisión?

La pregunta se la han de estar haciendo los productores de la reciente ceremonia de entrega de los premios Oscar, luego de analizar los ratings. En su país de origen, EEUU, las mediciones de audiencia fueron decepcionantes. Solamente 26.5 millones de espectadores la vieron, lo cual representa un descenso del 20 por ciento del total de audiencia con respecto a la edición del año anterior.

La cifra es la más baja desde que Nielsen comenzó en 1974 con las mediciones de audiencia de los Oscars. Hay quienes han dicho que hay una tendencia a la baja en el interés que genera la ceremonia, la cual se ha ido agravando con el paso del tiempo.

Sin embargo, tal percepción es errónea, pues desde 2001 a la fecha la edición con mejores ratings fue la de 2014, cuando la condujo Ellen Degeneres y la película ganadora fue 12 años de esclavitud. Tal vez el principal problema de la reciente edición fue que solo dos de las nueve nominadas, Dunkerque y ¡Huye!, fueron grandes éxito de taquilla. Además, mucha gente desertó suponiendo que la iban a bombardear con infumables discursos cargados de corrección política. Con los soporíferos Globos de Oro fue suficiente. El cansancio colectivo respecto a esto, es mucho mayor de lo que algunos, incluidos los productores de la ceremonia del Oscar, creen.
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