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Cuando a fin de junio el gobierno anunció las pautas para la sexta ronda de negociación salarial en el sector privado, ni los empresarios ni los trabajadores estaban totalmente convencidos que fueran las adecuadas. Y como es habitual, se multiplicaron los discursos que advertían una y otra vez lo dificultoso que sería alcanzar acuerdos en los distintos grupos.

Las negociaciones comenzaron y con el paso de los días el sector empresarial se acomodó mejor a los postulados presentados por el gobierno, que según las autoridades intentan moderar los ajustes salariales y preservan la mayor cantidad de empleo, en un escenario con más incertidumbre respecto al desempeño futuro de la economía. Pero ese discurso no gusta en los sindicatos, que son afines a que nuevamente haya recuperación salarial y a que los ajustes no sean solo nominales.

El comportamiento de los precios es un elemento que no ha ayudado al clima de la negociación, porque hasta ahora el gobierno no pudo trasmitir a los analistas y distintos agentes que será capaz de encauzar la inflacion al rango meta de entre 3% y 7%. Durante julio y agosto, cuando arrancó la ronda, el ritmo de aumento de precios no dio señales de moderarse y recién en setiembre mostró una leve baja (9,14% interanual).

Ese punto es clave porque en las fórmulas propuestas por el Poder Ejecutivo se deja de lado la inflación como base de los ajustes y los correctivos por IPC se aplican –si son necesarios– al terminar el segundo año y otra vez al finalizar el tercero. Hasta ahora, esos correctivos se aplicaban generalmente cada seis meses o un año, de forma que el trabajador no viera deteriorado su nivel de ingreso real por un período mayor cuando la inflación superaba el centro del rango meta (5%).

El PIT-CNT insiste en que los criterios que se utilicen sean "más flexibles", para que los correctivos por inflación se puedan aplicar de forma anual. En ese sentido, durante una reunión del Consejo Superior de Salarios, a fin de setiembre, el gobierno se mostró dispuesto a validar acuerdos que tengan alguna variante, de forma que el correctivo se pague antes. Pero hasta ahora esa alternativa no se refleja en la práctica. También la heterogeneidad de los distintos sectores hace difícil que una misma fórmula sea viable en todos los grupos de actividad.

En la actualidad, son alrededor de 50 las mesas que están funcionando para renovar los convenios que vencieron en junio y hasta ayer había solo cinco cerrados: panaderías, trabajadores médicos y no médicos, clubes y entidades deportivas, y transporte de pasajeros, según informó a El Observador el director nacional de Trabajo, Juan Castillo.

El jerarca añadió que existen "avances" en la industria metalúrgica y que el panorama es más complejo en el sector de las curtiembres y en el taxi, donde seguramente se pase a votación. Por su parte, en la industria de la vestimenta se estudia prorrogar el último acuerdo por un año más.

En la industria de la bebida, la negociación gira sobre "una mixtura" de ajustes semestrales y anuales que al cabo de tres años, cuando finalice el convenio, reportaría un incremento de salario real de entre 4% y 5% contemplando una tendencia de inflación de 9,5% anual y el pago de partidas fijas compensatorias. Pero el Poder Ejecutivo objeta que esas partidas se hayan acordado sin contraprestaciones.


Claves

Para la nueva ronda el gobierno planteó que los sindicatos y empresas se auto clasifiquen como sectores "en problemas", "intermedios o "dinámicos" y definió ajustes nominales para cada uno de ellos más correctivos.

Dinámicos: Son los que están creciendo más de 4% anual. Estos deberán dar aumento nominal anual de 10% en el primer año del convenio, 9% en el segundo y 8% en el tercero.

Intermedios: Son ramas de actividad menos dinámicas –que crecen por debajo del 4%– y los ajustes propuestos son de 8,5%, 7,5% y 7%, respectivamente para cada año.

En dificultades: Son sectores con subsidios o riesgo de empleo. Los incrementos son de 8%, 6,5% y 6%.
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