Más de 150 años después de la publicación de El origen de las especies, Charles Darwin debe otra vez pelear para demostrar que su teoría evolucionista debe sobrevivir por ser la explicación más adaptada.
Más de 150 años después de la publicación de El origen de las especies, Charles Darwin debe otra vez pelear para demostrar que su teoría evolucionista debe sobrevivir por ser la explicación más adaptada.
De hecho, el investigador contó que ha tenido más discusiones en el ámbito académico nacional por no oponerse de forma rotunda al libro Génesis de la Biblia, antes que por defender el evolucionismo.
Incluso, en su ensayo La teoría evolutiva de la coexistencia pacífica, publicado en el último boletín de la Sociedad Zoológica del Uruguay, Bardier cita renombrados autores que reconocen las falencias del evolucionismo y propone una nueva alternativa.
Pese a ello, destacó que la censura religiosa a la teoría de Darwin en Estados Unidos es nociva hasta en el ámbito político.
A fines de enero, el Senado de Indiana votó un proyecto de ley que obliga a la “instrucción de varias teorías sobre el origen de la vida” de “múltiples religiones” en la educación, donde se menciona específicamente la enseñanza del creacionismo. Miller contó durante el congreso de AAAS que a sus alumnos más religiosos les explica que ciencia y religión son más un complemento que una dicotomía.
“El nacimiento de la revolución científica fue en gran medida financiado por la Iglesia, porque en casi todo el mundo las primeras universidades y las primeras investigaciones científicas fueron realizadas por personas que pensaban que la exploración de la naturaleza era una manera de alabar a Dios”, dijo el investigador estadounidense.
Entre los ejemplos que citó, Miller nombró al fraile austríaco Gregor Johann Mendel, considerado el padre de la genética, y al sacerdote católico belga Georges Lemaitre, quien desarrolló modelos matemáticos que terminaron siendo la base para la teoría del Big Bang.
Los cinco días de reunión en Vancouver tuvieron como cierre la preocupación por la formación científica del público general, donde los estadounidenses y su involucionismo se destacó como ejemplo.